Instituto Ananda
Psicología. Psicoterapia
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Psicopatología
Trastornos de la personalidad

Rasgos de personalidad. Rasgos de carácter.

Rasgo: "cualquiera de las características conscientes de la persona que tiene contenido de las
ideas o de la emoción", se refiere a la forma de percibir actitudes emocionales y
probabilidades de una determinada conducta, el rasgo es analítico y muestra a la persona
en sus diferentes características, y en consecuencia sirve mejor para definir la personalidad.

Los rasgos de personalidad son patrones persistentes de formas de percibir, relacionarse y
pensar sobre el entorno y sobre uno mismo, que se ponen de manifiesto en una amplia
gama de contextos sociales y personales, solo llegan a constituirse en trastorno cuando
son inflexibles, persistentes y desadaptativos y causan deterioro funcional significativo o
malestar subjetivo.

No todos los profesionales de la psicología comparten la convicción de que el
comportamiento responde a predisposiciones estables en cada persona, y por otra parte,
la personalidad es una construcción hipotética desde un marca teórico preestablecido.
No hay en la clínica observación inmediata de la personalidad, y su tipificación es
producto del establecimiento de categorías a partir de características y conductas
de cada persona.

Hay autores que discuten la autoridad del rasgo como variable relevante para predecir
conductas, punto de vista interaccional y situacionista que se opone a las teorías de la
personalidad que defienden la tipificación y patrocinan un análisis funcional del
comportamiento. Eysenck defiende que cada individuo tiende a comportarse de una
manera congruente con lo que suponemos su "modo de ser", y nos propone como objeto
de la psicología el estudio de las diferencias individuales y no la obtención de leyes para
la predicción abstracta de la conducta. (Vallejo J. 2006)

La personalidad
Es la suma total de los patrones de conducta actuales o potenciales de un organismo, en tanto
que determinados por la herencia y el ambiente; se origina y desarrolla mediante la
interacción funcional de los cuatro sectores principales en los que tales patrones de
conducta están organizados: el sector cognitivo (inteligencia), el sector conativo
(carácter), el sector afectivo (temperamento) y el sector somático (constitución) (Eysenck 1947)

Cinco notas comunes a la práctica totalidad de definiciones de personalidad; 1) La
personalidad abarca toda la conducta; 2) La personalidad hace referencia a características
que son relativamente consistentes y duraderas; 3) El concepto de personalidad resalta el
carácter único de cada individuo; 4) Carácter inferido de la personalidad;
5) No implica juicio de valor (Bermúdez 1985).

La personalidad es el resultado de la interacción entre determinantes biológicos y factores
socioculturales, siendo el resultado atribuible a la propia persona que lo va conformando
a través de la actividad y la interacción social. Es necesario aceptar la dualidad de la
psicología de la personalidad, es una ciencia natural y es una ciencia social, decía Allport
"la personalidad existe solamente una vez que los rasgos de la naturaleza hayan
interactuado entre sí y producido sistemas únicos, es la organización dinámica, en el
interior del individuo, de los sistemas psicofisicos que determinan su conducta y sus
pensamientos característicos.

Objetivos de la psicología de la personalidad son:
Examinar a la persona total en todo su ciclo de vida, en cuanto a sus patrones de conducta.
Integrar todos los aspectos de la personalidad en un marco teórico.
Estudiar las diferencias individuales, con la idea de poder predecir la conducta de la persona.
Comprender y empatizar con las personas individuales es su cariz social.

El temperamento
Se refiere a rasgos de comportamiento o patrones de reacción que son estables en el tiempo,
son, asimismo, comportamientos o reacciones que tienen conexión con lo que llamamos
estado de ánimo, "humor" y, por lo tanto, están impregnados de tono emocional. Estas
dos características hacen del temperamento una dimensión que cuenta decisivamente en
la manera como las personas se relacionan. Las bases del temperamento han de buscarse
en parámetros de reacción típicos del sistema nervioso: umbrales de excitación, niveles de
irritabilidad, capacidad de autorregulación y homeóstasis.

El término aparece en la teoría Hipocrática, Galeno afirmaba que el predominio de uno de los
humores traía manifestaciones de rasgos psicológicos, desde características emocionales
hasta intelectuales. Para Wundt el temperamento hacía referencia a las disposiciones
psíquicas individuales para el surgimiento de movimientos afectivos (Ibáñez 1989), y para
Allport "el temperamento hace referencia al material más primigenio del ser humano
relacionado con aspectos hereditarios de naturaleza emocional, el estado de ánimo que
prevalece en la persona y las fluctuaciones del mismo, y describe características formales,
o del propio estilo de la conducta, independientemente de su contenido". El
temperamento entonces depende del sustrato biológico, y lo utilizamos para hacer
referencia a las características relativamente estables de la conducta que están presentes
desde la infancia y tienen una clara fundamentación biológica, y posiblemente genética.

Jung, clasificó el temperamento en dos dimensiones opuestas: extroversión e introversión.
Extrovertido: Está centrado en el mundo, es espontáneo y abierto.
Introvertido: Está centrado en su yo, en su intimidad, es cerrado, impenetrable y se
repliega fácilmente sobre sí mismo.

Eysenck se basó en dos rasgos bipolares: "introversión-extroversión" y "estabilidad-
inestabilidad", dando esto lugar a cuatro temperamentos:
Introvertido: Tranquilo, poco sociable, reservado, pesimista, cuidadoso, reflexivo.
Extrovertido: Activo, optimista, impulsivo, voluble, sociable, abierto, hablador.
Estable: Es ecuanimidad, calmado y controlado, es dinámico y despreocupado.
Inestable: Es susceptible, agitado, agresivo, excitable, ansioso.

El carácter
Etimológicamente el término carácter proviene del griego y significa "marca" o "sello" que
distingue inconfundiblemente a una persona. En el mundo griego el concepto carácter
suponía lo que uno debe ser, lo que implicaba que cada uno es responsable de su
comportamiento, así el carácter tiene un contenido ético e indica lo distintivo de una
persona o de un sistema. Ya en el siglo XIX el carácter era la suma de los valores
permanentes de una persona, mantenía su contenido ético, y quedaba impreso en las
elecciones de "lo que se debe hacer", inmerso en un contexto familiar y social y
determinado por él, Millon nos dice que el carácter alude a aquellas cualidades personales
que representan la adhesión de la persona a los valores y costumbres de la sociedad.

Si la personalidad tiene una connotación social, son patrones de conducta, disfuncionales o
adaptados, y el temperamento está relacionado con el tono afectivo, el carácter es la
disposición de la persona ante el mundo en el aquí y el ahora, es un proceso continuo que
determina formas constantes y típicas de actuar, cómo reaccionar ante las exigencias que
el medio le encarga, sus capacidad de afrontar situaciones y la consecuencia corporal que
ello conlleva, los mecanismos defensivos que usa para adaptarse o evitar el contacto,
siendo los rasgos caracterológicos aquellos que van a ser más observables en la
investigación de la persona.
Así el carácter denota característica éticas y volitivas dependientes del medio social, el carácter
es un reflejo de la actitud previa al comportamiento y en su estructura tiene cabida el
mundo de la ética y los valores, así el carácter es el más moral de las tres figuras
observadas. Todo comportamiento tiene connotaciones de tipo moral y de origen ético.

Los rasgos que forman el carácter, como son bastante estables, imprimen una forma
característica de actuar, marcan a la persona con un sello característico. La importancia
del carácter radica en que demuestra los valores que vive la persona, la forma de tomar y
llevar a cabo las decisiones, y de conducirse con sus semejantes. Es en este sentido, el
reflejo de toda la personalidad.

Carácter sistema defensivo: SISTEMA
Personalidad forma de hacer. ESTRUCTURA

Temperamento, carácter y personalidad
Según Allport si analizamos el temperamento lo que hacemos es ver la forma, no el contenido,
una forma que tiene que ver con el sistema nervioso y está conectado a la forma
expresiva de la emoción, es el continente emocional que se desarrolló a una edad
temprana, y que puede existir con características genéticas. Si vemos el carácter nos
damos cuenta que es lo volitivo y lo ético, el carácter aporta contenido moral, referirse a
moral es referirse a emoción, ya que la moral está normada por conceptos del super yo,
del perro de arriba, y estos tienden a ser exclusivos y excluyentes, lo que ha de denotar
contenido emocional.

Así como el temperamento acoge la forma de la expresividad emocional, el carácter nos dicta
su contenido, Reich nos hablaba de la coraza que el carácter forma para ir afrontando la
vida, la expresividad del carácter está en todo el cuerpo, y crea bloqueos en determinadas
zonas de la estructura muscular, que originan conflictos físicos. Va llenando como proceso
la estructura temperamental. Así podemos decir que el carácter es la puesta en escena del
temperamento.
Personalidad es interacción, es dual, por un lado es consecuencia directa de las
actuaciones del carácter, y por otro lado, es social y se va haciendo conforme van
ocurriendo interrelaciones. La personalidad va creando patrones de conducta, que son los
que antepone ante cualquier nueva relación, una persona sin problemas de adaptación y
que va discurriendo sus etapas de vida con las cualidades y valores que cada experiencia
contiene, elaborará patrones donde prime la adecuación al medio y la adaptación en la
conducta a lo que esté sucediendo en cada momento, para Erikson el desarrollo sucede
de un modo secuencial, y en el caso de que una de las etapas no sea satisfactoria, esto
afecta a las etapas que le siguen, y todas ellas reflejan este fallo en forma de un desajuste
cognitivo, emocional o social. Es el principio epigenético.

Por esto tal vez, porque podemos ser una acumulación de errores que interfieren en el
desarrollo, los patrones se van haciendo cada vez más impermeables y permanecen
estructurados y anclados en la persona, independientemente de que le causen malestar, o
por el contrario esta ni se entere de su actitud, es decir sean rasgos egosintónicos.

Los patrones tienden a ser inconscientes, la forma de hacer, el temperamento, está
instaurado desde muy pronto, y actúa inconscientemente. La manera de hacer, el
carácter, va dejando reflejos en el cuerpo que se incorporan, y quedan anclados con tal
consistencia que la persona también es inconsciente de que los porta. La personalidad va
elaborando en función de la experiencia social, y cuando esta experiencia es disfuncional,
y va acumulando errores perceptivos y distorsiones cognitivas, también se va anclando,
originando patrones, también alejados de la consciencia, que son disfuncionales en la
conducta, y que, pese a ello, la persona considera normales.

Incluimos extractos de la teoría de profesionales de la psicología de la personalidad, que desde
su perspectiva, han ido elaborando criterios relacionados con el desarrollo de los rasgos
caracterológicos y de la estructura de la personalidad.


Para S.Freud los rasgos de personalidad están relacionados con
la fijación en una de las fases del desarrollo psicosexual,
así las personas orales son pasivas y dependientes debido
a su fijación oral, que les lleva a depender de los demás para
alimentarse. Las personas que quedaron fijadas en el carácter anal
debido a la dificultad que tuvieron en el aprendizaje de las
conductas excretoras tienden a ser concienzudas y testarudas.

Las experiencias que acumulamos a lo largo de nuestra vida van construyendo una
personalidad o carácter como adulto. Cada trauma en particular tiene su impacto
específico en cada persona, lo cual se puede explorar y comprender sobre una base
individual, pero hay traumas asociados con los estadios de desarrollo por los que todos
pasamos y tienen una mayor consistencia. Si una persona presenta algún tipo de dificultad
en cualquier estadío, el destete, el control de esfínteres o la búsqueda de la identidad
sexual, tenderá a retener y repetir los hábitos primitivos o infantiles creados. Esto son las
fijaciones. La fijación provoca que cada problema de una etapa específica se prolongue, y
perdure en nuestro carácter o personalidad.

El carácter oral-pasivo, (etapa oral hasta los 18 meses), corresponde con la frustración en la
necesidad de chupar, una personalidad de este tipo tiende a depender mucho de los
demás, busca gratificaciones orales tales como comer, beber y fumar. Está continuamente
buscando los placeres que perdió en la infancia. Entre los cinco y ocho meses comienza la
dentición, al comenzar a salir los dientes el bebe se lleva todo a la boca, y desea morder
todo lo que tiene a su alcance, por ejemplo, el pezón. Si esta acción es causante de
displacer o se corta demasiado rápido, se puede desarrollar una personalidad
oral-agresiva. Personas que tienden a ser verbalmente agresivos, sarcásticos, irónicos, etc..

En el estadio anal, desde los 18 meses hasta los tres, cuatro años, percibimos nuestras
funciones corporales, desde ensuciar el pañal comenzamos a entrever que podemos tener
control sobre ellas, y además dependiendo del control tenemos premios y estímulos, o tal
vez castigo. De todas formas nos damos cuenta de que los padres valoran el producto
final de nuestros esfuerzos. Algunos padres se someten al niño en el trabajo del control de
esfínteres, se alegran cuando lo hace bien y se entristecen cuando no lo hace
adecuadamente.
Este niño, con esos padres, desarrollará una personalidad anal-expulsiva, o anal-agresiva.
Personas sensibles, desorganizadas, generosas y comprensibles ante una falta, y que
pueden, asimismo, ser destructivas y crueles.
Los padres competidores y estrictos, que creen que si su niño controla con rapidez los
esfínteres es un niño inteligente, pueden llegar a castigar o humillar al niño para lograr sus
deseos. Estos niños son posibles estreñidos, controladores, y que desarrollarán una
personalidad anal-retentiva, posiblemente, serán pulcros, perfeccionistas y sus actitudes
en la vida tenderán a ser dictatoriales. El anal-retentivo está atado por todas partes.

Existen también dos personalidades fálicas, una en la que el niño se siente rechazado por su
madre y se siente amenazado por el padre, tendrá una sensación de pobre valoración en
cuanto a su sexualidad. En este caso, saldrá por cualquiera de los dos polos, tal vez un
intelectual desconectado de la sexualidad, o bien el macho de todas las mujeres.
Una niña rechazada por su padre y amenazada por una madre excesivamente femenina,
tendrá también una autoestima muy baja en lo sexual.

En otra situación, el niño sobreprotegido en sus debilidades por la madre, mucho más que por
el padre, más bien pasivo, puede desarrollar una gran opinión de sí mismo, omnipotencia,
lo que le traerá sufrimiento al enfrentarse al mundo real, y darse cuenta de que los
demás no le quieren como su madre lo hizo, un niño así puede parecer afeminado, ya que
no existe ninguna razón por la que tenga que identificarse con su padre. De la misma
manera, si una niña es la princesita de papá y este es su amigo más íntimo, y mamá fue
relegada a una posición de sirvienta, la chica será muy superficial y egocéntrica, o por el
contrario muy masculina. Estos distintos caracteres fálicos demuestran un punto
importante de la caracterología freudiana: los extremos conllevan a los extremos.
Aunque cada problema desarrolla sus propias características, estas pueden ser fácilmente
reversibles. Así, por ejemplo, una persona anal-retentiva puede volverse excesivamente
generosa o ser bastante desorganizada en algunos aspectos de su vida.

Wilhelm Reich en su análisis del carácter esquematizó diferentes prototipos caracterológicos,
y definió el término de coraza de carácter para describir los estilos defensivos que utilizan
las personas para protegerse de sus impulsos internos y de la ansiedad que les supone la
relación interpersonal. Nos habla de resistencias caracterológicas, que son el sello
específico, que no lo son por el contenido, sino por la manera específica de obrar y
reaccionar. La forma de las reacciones típicas que difieren de carácter a carácter. Aunque
los contenidos puedan ser iguales, está determinada por las experiencias infantiles, tal
como lo está el contenido de los síntomas o de las fantasías.

Para Reich el carácter es la "coraza del yo". Coraza que se ha ido desarrollando en las
experiencias propias del desarrollo en infancia y juventud, y es un "sistema defensivo
estructural" que está en todas las células de nuestro organismo, en neuronas y huesos, en
músculos y vísceras, en procesos psicológicos, actitudes y conductas.
Se ha ido estructurando en el tiempo y es de naturaleza social, desde lo intrauterino y la
lactancia, las vinculaciones parentales, y las relaciones familiares, educacionales y
sociales, grupales en síntesis. Sistemas en relación en los que se ha ido entrelazando el
propio sistema individual, y que, actuando entre ellos y con ellos, ha ido creando una
estructura propia de hacer en el mundo.
Los momentos vividos de estrés disfuncional, frustración y agresividad mal encauzada o
violencia durante la maduración obligan a reprimir y olvidar experiencias en el fondo de la
conciencia (inconsciente), la corporalidad que se manifiesta con tensión, o con problemas
somáticos y dificultades respiratorias. Distorsiones cognitivas y problemas relacionales
dejan muy rígidas unas formas de comportamiento, formas que causan malestar
significativo y no son acordes con la realidad social en un momento dado.

Se va creando un sistema propio "carácter", para vivir en el mundo y tolera o evitar el
sufrimiento de experiencias negativas / dolorosas que van sucediendo. El carácter, dentro
de la estructura autopoiética, va a ser el encargado de organizar cómo la persona es capaz
de responder ante lo que le pasa. Reich decía que en la sociedad actual ser normal ya
implica cierta forma de neurosis, y que, de una u otro forma, esto está dentro de todos
nosotros, ya sea como masoquistas, compulsivos u obsesivos. Estructuras rígidas y
egosintónicas que operan de contínuo.
Ya en el embarazo, a través de bloqueos en las respuestas instintivas, el parto y los problemas
o traumas al nacer, las dificultades en la creación del primer vínculo afectivo, en la
separación-individuación de las vinculaciones posteriores, la carencia oral y la exigencia
masoquista, la fijación de la triangulación en lo edípico, y más adelante en la rigidez
estructural creada durante la adolescencia, se van generando distintas características en
lo psíquico, en lo somático y en lo conductual, que conforman estructuras de carácter,
que son formas corporales de un patrón de organización, "la estructura organísmica" de Reich.

Para Reich El síntoma nunca está tan racionalizado como el carácter, el síntoma aparece como
carente de sentido mientras que el carácter se racionaliza en medida suficiente como para
no aparecer como patológico. Comparado con el rasgo de carácter el síntoma posee una
construcción muy simple en lo referente a significado y origen. Mientras el síntoma
corresponde a una sola experiencia o esfuerzo, el carácter representa el modo de ser
específico de una persona, una expresión de la totalidad de su pasado. Un síntoma puede
desarrollarse de manera repentina, mientras que cada rasgo individual de carácter
requiere años para su formación. El síntoma no se hubiera desarrollado repentinamente
sino hubiera habido una base caracterológica de reacción neurótica.

La totalidad de los rasgos neuróticos de carácter son un mecanismo de defensa compacto,
"coraza caracterológica" que sirve a una finalidad económica definida: por una parte es
protección contra los estímulos provenientes del exterior, por otra defiende de los impulsos
libidinales internos", la coraza puede desempeñar esta tarea porque las energías
libidinales y sádicas se consumen en las formaciones reactivas neuróticas, en las
compensaciones y en otras actividades neuróticas.
Cuando la coraza se desorganiza y deja de funcionar adecuadamente a lo que va pasando,
crecen los síntomas y el sufrimiento, pudiendo derivar en trastornos del eje I, anímicos,
ansiosos, sexuales, adaptativos, somatomorfos o alimentarios o aquellos en los que la
semiología indica una mayor anormalidad en percepción, pensamiento o conciencia.

La resistencia del carácter no se manifiesta en el contenido del material sino en los aspectos
formales del comportamiento general, en la manera de hablar, de caminar, en la
expresión facial, en las actitudes típicas de altanería, sonrisa, burla, agresión, cortesía,
censura, minuciosidad, provocación…. Lo específico de la resistencia caracterológica no es
lo que la persona dice sino como habla y obra, ya que el carácter desempeña en la vida
corriente el mismo papel que en la terapia, es un mecanismo de protección psíquica.
En términos económicos el carácter en la vida normal, y la resistencia caracterológica en
la terapia, sirven ambos para la misma función: Evitar el displacer. Establecer y mantener
un equilibrio psíquico. Absorber energías reprimidas. Una de sus funciones cardinales es la
de ligar la angustia flotante, o absorber energía contenida.

Nuestro estudio de la diferenciación de los tipos caracterológicos), parte de dos hechos:
Primero, no importa cuál sea la forma del carácter, su función básica es construir una
coraza contra los estímulos del mundo exterior y contra los impulsos internos reprimidos.
Segundo, la forma externa de esta coraza tiene dos determinantes históricos específicos.
Quizá las condiciones más importantes para la diferenciación caracterológica sean el
carácter de las personas que ejercen la principal influencia educativa, y la etapa del
desarrollo en la cual se producen las frustraciones decisivas.
Debe existir una relación definida entre las manifestaciones externas del carácter, sus
mecanismos internos y la historia específica de su desarrollo. Todo tipo caracterológico
desarrolla sus propios mecanismos. No basta con conocer las funciones básicas del
carácter de una persona, se debe descubrir desde un comienzo de que manera específica
sirve el carácter a esta función. (Wilhelm Reich. Análisis del carácter)

Para A. Lowen el carácter es la expresión unitaria del funcionamiento de la persona, tanto a
nivel psíquico como somático. Es la actitud fundamental con que esta se enfrenta a la vida.
Describe una realidad objetiva y puede ser observado con más facilidad por otros que por
uno mismo. Lo principal del carácter es que representa un modelo de comportamiento o
una tendencia habitual, un modo de respuesta fijo, congelado o estructurado, y posee una
cualidad característica que lo distingue como el sello de la persona, en este sentido toda
estructura de carácter es patológica. Por esto el análisis del carácter no es una
interpretación subjetiva de características, es un estudio sistemático, a través de la
observación, del comportamiento de una persona. Comprendido el carácter es fácil
percibir la naturaleza y el significado de la resistencia.

Ya apuntamos la naturaleza social del carácter, cualquier estímulo provoca una perturbación
organísmica que puede resultar disfuncional para el sistema individual, como dice Serrano,
desde la vegetoterapia caracterológica, "detrás de toda disfunción ha habido siempre un
problema relacional, y por tanto del sistema, que no se ha podido compensar", lo que nos
lleva a afirmar que en el trabajo de cualquier modelo terapéutico es necesario ir
integrando todos los aspectos negados durante el proceso de maduración, para que la
persona se sienta capacitada en la relación con el otro, de abordar todos los conflictos que
fue encontrándose en su integración social.
Siguiendo con Serrano, este observa tres tipos de estructura:
La estructura de carácter neurótica, condicionada por el triángulo edípico y con una coraza
organizada. La estructura Border line o fronteriza, condicionada por la dinámica oral
patógena, con un núcleo depresivo-psicótico y con una mínima coraza organizada, y la
estructura Psicótica, condicionada por una oralidad patógena primigenia y con una clara
incapacidad de relación con el otro.
Nos dice que por sus particularidades globales y esenciales estas tres estructuras están
separadas por férreas fronteras marcadas por la propia particularidad.

Eysenck nos presenta en sus trabajos tres patrones temperamentales que originan los factores
básicos de personalidad en su criterio. En las puntuaciones extremas y en las
interacciones entres estos tres grupos se situarían las perturbaciones de la personalidad:

-Neuroticismo, inestabilidad emocional, estados de ansiedad y respuestas fóbicas,
biológicamente hay una labilidad neurovegetativa.
-Psicoticismo, tendencias antisociales que se asientan a nivel hormonal.
-Introversión, aislamiento social, excitación e inhibición cortical con lentitud y
poca estabilidad.

Tal vez, la agrupación actual de los trastornos de la personalidad en el DSM IV tenga un origen
en este concepto categorial, cuando lo divide en tres grandes grupos, no encaja
perfectamente pero existe una similitud. Personas raras y excéntricas, personas emotivas
y personas temerosas.

Erik Erikson
Psicoanalista en origen aceptó los conceptos de Freud, y creó para cada uno
de los estadíos de desarrollo (oral, anal, fálico) un patrón o modo específico de
conducta, enfatizó que el desarrollo del yo es más que el resultado de
energías psíquicas interiores, es también social y cultural.
Su creación de las ocho etapas de desarrollo del yo es el centro de su trabajo
y lo fue desarrollando a lo largo de su vida, para él el desarrollo sucede de
un modo secuencial, y en el caso de que una de las etapas no sea satisfactoria,
esto afecta a las etapas que le siguen, y todas ellas reflejan este fallo en forma
de un desajuste cognitivo, emocional o social. Es el principio epigenético.

Las etapas corresponden a espacios del ciclo vital en un desarrollo continuo, que va
produciendo cambios físicos, instintivos, sexuales y cognitivos que originan una crisis en
los momentos de cambio, de la cual surge un crecimiento, un desarrollo hacia una nueva
fase o una regresión psicológica y social, para Erikson hablar de crisis es hablar de cambio,
él lo refiere así en Identidad, juventud y crisis; "la crisis es un momento de cambio que
corresponde a una mayor vulnerabilidad y un potencial elevado, por esta razón es la
fuente ontogénica de la fuerza generacional y del desajuste". Erikson observó la relación
entre todas las etapas desde la confianza infantil a la integridad del adulto como un
encuentro entre todas ellas:
"Los niños saludables no temerán a la vida si sus progenitores tienen
suficiente integridad para no temer a la muerte".

Primera etapa.
Confianza frente a desconfianza. Virtud asociada la esperanza.
Es la etapa que corresponde a los 18 primeros meses, en primera instancia la boca es la
primera forma de relación y de conducta, Erikson llama a esta etapa "obtener", es cuando
el bebe toma lo que se le ofrece y consigue lo que desea. Con posterioridad al nacer los
dientes entra en la segunda parte de esta etapa, la "coger y mantener las cosas", sus
estímulos ya no son pasivos y se vuelca hacia afuera agarrando lo que encuentra, aquí la
respuesta amorosa de la madre ante la agresividad oral del bebe, atendiendo sus
necesidades es definitiva para establecer un vínculo de confianza.

Es la fase del vínculo de apego con la madre, y de estas primeras experiencias va a surgir su
confianza / desconfianza en función de la calidad de la relación maternal, no de la
cantidad de atención dispensada por la madre, sino de su calidad de nutrición. El
elemento social que Erikson cita en esta etapa es la religión, debido a que el vínculo se
cimenta en la confianza nacida del cuidado.
El no desarrollar un vínculo básico de confianza en esta etapa puede, para Erikson, ocasionar el
retraimiento esquizoide y la regresión esquizofrénica, así como en cierto pesimismo que
queda incorporado desde la experiencia oral en el paciente deprimido, también relacionó
con esta etapa las adicciones.

SI el niño no adquiere una confianza básica en esta etapa quedará establecida una
desconfianza de base que irá participando en el mundo emocional de la persona, aquí
está el origen del odio del esquizoide, o la desesperanza y la génesis de un trastorno
distímico o depresivo, las personas que se relacionan a través del mecanismo de proyección,
donde "trasladamos a personas importantes el mal que está en nosotros" (Erikson),
desconfían de la sociedad y en consecuencia tienden a la paranoia, también quedan
asociadas a esta desconfianza social los problemas con el control de sustancias ya que
surgen fuertes dependencias orales.

Segunda etapa.
Autonomía frente a vergüenza y duda. Virtud asociada la voluntad
Desde 18 meses hasta los 3 años. Es la primera socialización, el comenzar a andar, el control de
esfínteres, y el desarrollo muscular y del lenguaje, es el comienzo de la voluntad.
Depende del control ejercido por los adultos hacia el niño, si es férreo y rígido frustrará al
niño en el desarrollo de sus propios controles internos, al contrario la falta de control
parental también derivará en una falla en el autocontrol.
Cuando el control es sano el niño desarrollará la capacidad de "tener y mantener", si no
lo es, el niño quedará sumido en la duda y la vergüenza. Erikson nos dice "el sentido de
autonomía estimulado en el niño, y desarrollado conforme avanza la vida, mantiene la
preservación de un sentido de justica en la vida"

Cuando hay una fijación entre las etapas de esperanza y voluntad, la persona puede quedar
sumida en la desconfianza y la duda, y pueden surgir temores paranoicos, si es en esta
etapa la persona puede quedar fijada en el perfeccionismo, la tacañería y la inflexibilidad,
con las dificultades en el tener y soltar, puede surgir un trastorno obsesivo-compulsivo de
la personalidad, y un problema en el control de impulsos como rechazo al control social o
de los otros. Se consolida la paranoia, ya que además de la sensación de desconfianza de
la anterior etapa aquí los paranoicos tienen la sensación de que están siendo controlados.

Tercera etapa
Iniciativa frente a culpa. Virtud asociada el propósito. Desde los tres a los cinco años.
El niño, intensamente curioso, va dominando el lenguaje y la motricidad, se va abriendo más al
mundo, con lo que surge la competitividad.
El complejo de Edipo, el niño fantasea y compite con el progenitor del propio sexo por la
posesión del otro. "los celos y la rivalidad llegan ahora a un clímax en la lucha por
conseguir la posición más favorable del progenitor opuesto, el inevitable y necesario
fracaso conducen a la culpabilidad y la ansiedad" (Erikson).
Ante el surgimiento de la culpa el niño reprime sus deseos prohibidos y va desarrollando el
super yo para regularse y castigarse, interioriza la autoridad parental y social, y va sentando
las bases para la construcción de la moralidad, Erikson nos dice que la resolución de esta
etapa conlleva la apertura hacia lo posible y lo tangible, a los objetivos de una vida adulta activa.

Cuando esta etapa queda mal resuelta, y hay un conflicto entre culpabilidad e iniciativa,
pueden ocasionarse fobias, trastornos de conversión, y ante la severidad en el control
puede surgir estrés que conlleve a situaciones somáticas, la represión del deseo puede dar
lugar a una personalidad histérica, y el mal manejo de la culpa puede conllevar cuadros
ansiosos y fobias, se forma el síntoma porque ante los impulsos normales, las personas
sienten culpa y los reprimen, al no resolver el ciclo se pueden ocasionar trastornos de
conversión y los ya mencionados. El nacimiento y arraigo del super yo conlleva el negar o
reprimir los propios deseos y esto puede conducir a problemas sexuales de inhibición e impotencia.

Cuarta etapa
Laboriosidad frente a inferioridad. Virtud asociada la competencia.
Desde los cinco hasta los trece años.
Erikson: "los límites del yo del niño incluyen sus habilidades, el trabajo le enseña la
satisfacción del producto acabado mediante una firme atención y la diligencia en su
realización", es el momento del aprendizaje de la cultura a la que pertenece el niño, el
aprendizaje escolar, los sistemas instructivos y los fundamentos sociales de la comunidad,
es el uso del material y las herramientas básicas. La sociedad en sus múltiples variantes
ofrece al niño modelos de identificación en los que él se proyecta.

Es el momento de la competencia y si el niño no fue resolviendo los anteriores estadíos puede
desarrollar un sentimiento de inadecuación e inferioridad, nos dice Erikson: este es un
estadío social, ya que implica hacer cosas junto a otros y con ellos, es el primer sentimiento de
división del trabajo y de diversidad de oportunidades, es "el sentimiento de la ética
tecnológica de una cultura"
El niño que no se sitúa en el mundo adecuadamente restringe su creatividad, se siente inferior
y es bien posible que se desconecte de los estudios por sentirse así, lo que le conlleva al
fracaso escolar, al abandono del aprendizaje y su identidad puede quedar ya en la
identificación con el papel de trabajador. De esta etapa puede surgir el desarraigo y el
sentimiento de inferioridad, podemos pensar en trastorno por dependencia de la
personalidad, o límite en función de la composición familiar.
Es la etapa en la que puede germinar un trastorno disocial, precursor del trastorno antisocial
de la personalidad, una familia desestructurada, una posible hiperactividad puede
conllevar al rechazo total del marco social por parte del joven.

Quinta etapa.
Identidad frente a confusión de roles. Virtud asociada la fidelidad. De los 13 a los 21 años.
"la juventud se preocupa por cómo aparece a los ojos de los otros y en comparación con lo que
siente que es, y por la cuestión de cómo vincular los papeles y las habilidades cultivadas
con anterioridad con los prototipos ocupacionales del presente" (Erikson)
Difícil etapa de cambio entre los papeles adquiridos hasta ahora en la infancia y la
cimentación de una identidad para la que todavía no se cuentan con los recursos suficientes,
a la crisis que surge en esta etapa Erikson la denomina normativa.
Cuando la identidad se va estructurando acorde a la realidad se desarrolla la fidelidad, es la
lealtad para con la autoimagen, la propia autodefinición y la ideología que la sustenta, "la
fidelidad es la habilidad de sostener lealtades libremente decididas, a pesar de las
inevitables contradicciones de los sistemas de valores" (Erikson), entraña un sentido de
pertenencia a los grupos de referencia, a la ideología de los mismos y es la piedra angular
de la integración del yo y de la adecuada situación el mundo.

Cuando fracasa este estadio el adolescente queda sin identidad sólida, no sabe cuáles son los
roles que le corresponden, está confundido y adopta una identidad difusa ya que no tiene
claro el sentido de sí mismo y el lugar que le corresponde en este momento de su vida.
Puede haber problemas de identidad sexual, de agresividad y violencia, se pueden
confundir en la identificación con personajes dañinos, o situaciones peligrosas, pandillas,
cuadrillas, donde la rebeldía conlleva actos contrarios a la propia estima. Surge la
intolerancia para con los otros, la categorización social, el prejuicio y la exclusión.
Consecuencia directa serían trastornos de conducta, comportamiento desorganizado y
problemas de identidad sexual.

Sexta etapa.
Intimidad frente a aislamiento. Virtud asociada el amor. Desde los 21 hasta los 40 años.
Si la transición del paso anterior al comienzo de la edad adulta se realiza en armonía se
consolida la identidad que se fue creando con anterioridad, se adquieren compromisos
firmes con instituciones, compañeros de oficio o profesión, relaciones afectivas y sociales
y laborales, y esto va a implicar acoplarse en el sistema con mayor cota de responsabilidad
y compromiso, es la consolidación de la fidelidad.
Es el momento del amor genital, amor como placer y comprensión con el otro, y trabajo como
sinónimo de realización y esfuerzo, no como sacrificio obligado que conlleve pérdida de
libertad o voluntad. Es la capacidad de establecer y madurar relaciones íntimas desde la
fidelidad y la lealtad.

Cuando la transición entre etapas no fue la adecuada, y queda un temor a la pérdida del yo,
por experiencias vividas de abandono y frustración, la persona se aísla. Es "el
distanciamiento" de Erikson, "la disponibilidad para repudiar, aislar, y si es necesario,
destruir aquellas fuerzas y personas cuya esencia parece peligrosa para uno mismo",
respecto al distanciamiento ( Kaplan y Sadock 2008) escriben "Es el resultado patológico
de los conflictos que rodean la intimidad, y en ausencia de un sentimiento ético en el que
las relaciones de intimidad, competitividad y combatividad están diferenciadas,
constituyen la base de las diversos formas de prejuicio, persecución y psicopatología.

Séptima etapa.
Generatividad frente a estancamiento. Virtud asociada el cuidado.
Desde los 40 hasta los 60 años aproximadamente.
"generatividad es sobre todo la preocupación por situar y guiar a la generación siguiente."
Protección para con los propios, la naturaleza, la propia generación y los sistemas sociales y la
cultura, para esto la virtud que asocia Erikson a este proceso es el cuidado, incide en la
importancia de la experiencia adquirida, es la orientación de lo aprendido y el estímulo de
lo vivido.
Productividad y creatividad como actitud, recoger el valor que contenga la experiencia vivida,
sea interna o relacional, aprendiendo del valor que contenga implícito, y ser creativo en
cualquier acción a emprender, con el fin de que los actos no incomoden o perturben el
ambiente, sino que más bien aporten valor para el conjunto de sistemas. Es asimismo el
tiempo de la responsabilidad y el compromiso en las relaciones de poder y autoridad, el
lugar que se ocupa en la estructura social compromete y por ende debe satisfacer para
que sea acorde, las necesidades deben ser claras y cifradas en la realidad para que no
produzcan distorsión, y los instintos han de estar bien relacionados con los deseos.

Cuando lo laboral no resulta creativo, y lo social no es placentero, se puede caer en el
estancamiento y la monotonía, baja la atención respecto de la productividad y se renuncia
a objetivos de superación y logro personal, no se obtiene placer en lo social y esto origina
una pérdida de interés, o tal vez relaciones no adecuadas, adicciones (alcohol, drogas),
infidelidades con la pareja, escapismos de una realidad nada satisfactoria
Es un fallo de la generatividad que conduce al estancamiento profundo y puede llevar al
fracaso en el desarrollo de la vida en esta etapa, la crisis siempre puede existir, habrá
alguna que otra crisis de identidad, o crisis material que si no se sabe gestionar, pueda
conllevar también el desmoronamiento de la estructura familiar y social de la persona,
que afectará a su entorno próximo y al sistema en su conjunto.

Octava etapa.
Integridad frente a desesperación. Virtud asociada la sabiduría. Última etapa.
"La integridad es la aceptación de uno mismo y del propio ciclo de vida, y la aceptación de las
personas importantes en la vida de uno mismo como lo que han sido y como lo que son, y
que así había de ser, y que necesariamente, no admite sustituciones. (Erikson)
Es la aceptación incondicional del propio existir, de ahí que Erikson asocie la virtud de la
sabiduría, el amor surge desde la responsabilidad de la propia vida, se ama de una manera
más significativa, desde la aceptación incondicional.
Son momentos de integración de todas las experiencias de vida, poner en orden el bagage
emocional y cultural tolerando y aceptando la propia realidad.

Si no se logra esta integración puede surgir la desesperación, o el disgusto y malestar para con
el mundo exterior, prejuzgando lo institucional, victimizando a los próximos, despreciando
la sociedad y excluyendo a los "otros". Ante el disgusto de vida Erikson nos dice que
enmascara un temor a la muerte y un sentimiento de desesperanza porque el tiempo
ahora es breve, demasiado breve para intentar iniciar otra vida e intentar otros caminos
hacia la integridad.
Trastornos de ansiedad, enfermedades psicosomáticas, el no aceptar la situación a la que se ha
llegado tras el vivir, puede ocasionar depresiones profundas, la desesperanza y la
desesperación puede conducir a casos de suicidio.

Theodore Millon
Un estudioso de la personalidad, ya en 1976 postulaba la existencia de tres polaridades
básicas, placer-dolor, activo-pasivo, y yo-otros, para explicar los diferentes tipos de
personalidad, siempre ha manifestado que una ciencia de la personalidad necesita de
cuatro componentes: teoría o esquemas conceptuales, nosología formal, herramientas de
evaluación y terapias adecuadas. Para Millon los trastornos de la personalidad no son
enfermedades, son sistemas estructurales en los cuales no se puede establecer una
división entre normalidad y patología, y que si pueden ser evaluados pero no diagnosticados
de una forma definitiva.

"Los patrones de personalidad patológica son características profundamente arraigadas que
impregnan todas las facetas de actividad de la persona, patrones que derivan de la
compleja y secuencial interacción de los factores constitucionales y de la experiencia, y
que una vez establecidos en los primeros estadíos de vida, tienden a invadir nuevas
esferas y a perpetuarse dentro de círculos viciosos, e imponen un modo de vida
tan arraigado y automático que la persona no advierte ni su presencia, ni sus consecuencias." (T.Millon)

Para Millon la personalidad está compuesta por pautas aprendidas de afrontamiento, siendo
formas estables de manejarse en el medio, y complejas ya que conllevan conductas
instrumentales a través de las que las personas logran refuerzos y evitan castigos.
Los individuos con una personalidad "normal" son flexibles en la adaptación como respuesta al
ambiente, mientras que las personas con trastornos de la personalidad manifiestan
conductas rígidas y desadaptadas, perpetúan las dificultades y sus respuestas al estrés son
poco estables.
Diferencia los trastornos de personalidad según la gravedad, (leve, ligera e intermedia), la
naturaleza del refuerzo (positivo-negativo), por la fuente del refuerzo, y por las estrategias
de afrontamiento, sean pasivas o activas.

La primera teoría de Millon se basó en el modelo de aprendizaje y en la noción de refuerzo,
mediante tres preguntas: ¿Qué refuerzos busca la persona? ¿Dónde procura encontrarlos?,
y ¿Cómo actúa para conseguirlos?, de estas tres dimensiones polares Millon decía, que el
refuerzo se buscaba por la persecución del placer o la evitación del dolor, se buscaba en sí
mismo o en otros, y de una manera activa o pasiva. De estas teres dimensiones es posible
extraer los ocho trastornos de personalidad básicos, combinando la naturaleza (positivo o
placer contra negativo o dolor), la fuente (sí mismo contra otros), y las conductas instrumentales (activo / pasivo).
Cuatro patrones se derivan de la naturaleza y fuente de refuerzos, retraído (no busca
refuerzos), dependiente (busca refuerzos en los demás), independiente (busca en sí
mismo), y ambivalente (inseguro). Estos cuatro patrones se cruzan con las dos variantes
de conducta instrumental, activa / pasiva, para producir ocho modelos de personalidad.

Millon reformula su teoría en 1990 teniendo en cuenta lo evolutivo, a través de una teoría más
filogenética, de desarrollo y evolutiva, reevalúa las características más profundas del
funcionamiento humano, y así la personalidad es el estilo distintivo del funcionamiento
adaptativo que exhibe un organismo en sus entornos habituales, siendo los trastornos de
la personalidad formas particulares de funcionamiento desadaptativo.
Son conflictos intrapsíquicos desadaptativos que impiden o dificultan la satisfacción para
encontrar el refuerzo necesario a sus acciones, de uno mismo o de los otros, con tres variables;
de gravedad alta, de déficit en habilidades sociales y brotes psicóticos.
Nos dice que un trastorno de la personalidad se puede distinguir por la presencia de
tres características:
a) inflexibilidad adaptativa,
b) tendencia a mantener círculos viciosos o de auto perjuicio,
c) estabilidad emocional tenue bajo condición de estrés.

Tres tipos, en consecuencia de gravedad:

Gravedad leve: Histriónico, dependiente, narcisista y antisocial
Gravedad intermedia: Obsesivo-compulsivo, evitación, esquizoide y pasivo-agresivo
Gravedad alta: Esquizotípico, Límite y paranoide.

Habitualmente utiliza un mismo esquema para describir los trastornos:
Conducta aparente- Conducta interpersonal.
Estilo cognitivo (proceso de pensamiento)- Expresividad afectiva (emociones).
Percepción del sí mismo- Mecanismos de defensa.

No son los manuales de diagnóstico los que nos aportan datos sobre las posibles circunstancias
aprendidas o biológicas, solo muy someramente, Millon si es más explícito a la hora de
mencionar la etiología de los trastornos de la personalidad. Propone que en la formación
de la personalidad existen determinantes biológicos, la propia estructura del cerebro
puede ser causa origen, pero nos dice que ya en el nacer surge la interacción con el
medio. Aunque también podemos pensar que la propia característica constitutiva tiene
injerencia en el aprendizaje, como ejemplo, si no hay una constitución neuronal adecuada
el aprendizaje quedará sesgado desde el inicio.

Millon establece la etiología de los trastornos en función de lo biológico y del aprendizaje
social, y cita tres fuentes principales de afección de los aspectos ambientales en el
aprendizaje, donde predominan las consideraciones sociales relacionadas con los
patrones educativos utilizados por los padres;

  • -Situaciones que crean intensas ansiedades que minan los sentimientos de seguridad.
    Cuando estas situaciones persisten surgen respuestas adaptativas que establecen
    a largo plazo estilos de afrontamiento que se imponen al funcionamiento sano.

  • -Modelos de conducta que no activan conductas protectoras, o condiciones
    neutras a nivel emocional que refuerzan estilos de conducta perjudiciales cuando
    se generalizan y se extrapolan a otros contextos diferentes donde no son de utilidad.

  • -Insuficiencia de las experiencias necesarias, lo que obliga a aprender conductas adaptativas.

Millon sostiene que agrupar los trastornos por características descripticas como el DSM IV….
"los sujetos con estos trastornos suelen parecer"……., no tiene significado etiológico, ni valor
pronóstico, ni ninguna lógica como modelo teórico, para él, los dos aspectos teoría y
clasificación de los trastornos de la personalidad siguen siendo los pilares básicos para el
estudio de la personalidad y su patología. Nos dice que una teoría bien elaborada aporta
más sencillez y claridad que la información no integrada, y recurre al respecto a Kurt Lewin
"no hay nada más práctico que una buena teoría", para darnos a entender que el desarrollo
de una teoría es el requisito necesario para poder entender a una personalidad.

Millon defiende para el tratamiento terapéutico de la personalidad una psicoterapia
integradora, como una configuración de tácticas y estrategias de las que se selecciona una
técnica de intervención, más allá de por su eficacia en un síntoma concreto, por su
contribución a la constelación total de características de la persona y a la globalidad de
procedimientos terapéuticos de la que es en suma una parte integrante.
En el trabajo con trastornos de personalidad el trabajo está en las diferencias existentes entre
polaridades, siendo el objetivo terapéutico el lograr un cierto balance entre polaridades,
propone la psicosinergia como una nueva forma de terapia integrativa, no actuando sobre
el síntoma, ni sobre la anormalidad, o el trastorno, sino sobre la persona en su totalidad.

Millon nos dice que las personas son el único sistema orgánicamente integrado en el área
psicológica, creado inherentemente desde el nacimiento como entidades naturales, en
lugar de gestalts derivadas de la experiencia, es un trabajo integrativo con el sistema
personal, el cual Millon lo recupera como sujeto principal del tratamiento psicológico más
que a la patología. Es la personalidad lo que debe estudiarse, lo que debe conocerse
fundamentalmente, como paso previo al conocimiento de su patología, es la capacidad de
percibir y enfrentar lo que se trata de entender, tanto en lo físico, como en lo
psicológico como en lo social.

Cuando a través de fármacos se aumentan las concentraciones de serotonina se pueden
producir cambios en algunos rasgos de personalidad. Reducción de depresión,
impulsividad, y producción de una sensación de bienestar general, asimismo, la dopamina
puede producir euforia. Estos efectos de los neurotransmisores sobre los rasgos de la
personalidad han avivado una buena controversia entre las dos posturas de, si los rasgos
de personalidad son innatos o adquiridos.

Desde un punto de vista biológico-médico, los trastornos de la personalidad tendrían un fuerte
componente biológico que explicaría su aparición. Pero desde un acercamiento más
social, serían las interacciones personales y los aprendizajes de aquí derivados los
responsables de tal aparición." Hoy en día, y en función de los sistemas de clasificación
categoriales y dimensionales, no se puede decir que la responsabilidad se pueda adscribir
totalmente a uno de los dos bloques de factores. Más bien sería la interacción continuada
entre ambos lo que a lo largo de la infancia y la adolescencia iría configurando un patrón
de comportamiento que llevaría al establecimiento, a partir de aproximadamente la
tercera década de la vida, de un diagnóstico de personalidad". (Belloch-Sandín-Ramos, 1995).

Desde la teoría psicosocial, veamos un par de teorías, el interaccionismo (Blumer, Mead),
nos centra en la dimensión simbólica del comportamiento humano; Atribuimos significado:
Orientamos nuestros actos en función de lo que significan para nosotros. Interpretamos
estos significados, manipulamos y modificamos los significados mediante la interpretación,
produciéndose esto en la interacción.
No se responde a los estímulos de una manera prefijada, sino por los significados atribuidos a
estos estímulos, es el universo simbólico, que se produce en la interacción social,
aprendemos los significados de la cultura.
La realidad social es producto de los actos humanos, teniendo estos la capacidad de agencia,
que es la capacidad para poder transformar la realidad, y poseyendo también como
humanos la capacidad de elección, que es la posibilidad de anticipar las consecuencias de
nuestros actos, toda esta cosmovisión de la realidad y de la propia imagen está creada
desde el lenguaje, así el pensamiento es una forma de acción, siendo verdadero un
conocimiento cuando sirve para orientar la conducta.

En el interaccionismo no se construye la conducta social en términos de la individual, se explica
la conducta individual en términos de lo grupal, del todo, lo social es anterior a la parte, a
lo individual, la parte es expresada en términos del todo. Persona y medio social son dos
aspectos de la misma realidad, sería imposible la aparición de la mente, el pensamiento y
la conciencia reflexiva sin la comunicación simbólica.
Es en esta interacción social donde vamos construyendo una identidad, una imagen propia que
está hecha en función de la imagen que los otros tienen sobre nosotros, la idea del sí
mismo es social y evolutiva, el self es producto de la identificaciones de los más próximos
(los otros significados), y de la sociedad (los otros generalizados), el self se compone del
MÍ, que es la parte de la persona que responde a las actitudes de los otros, y del YO, que
son las reacciones que nos suscitan las actitudes de los otros,
son reacciones influenciadas por el mí, pero no determinadas.

En esta influencia del mí están incluidos tanto rasgos de carácter como patrones de
personalidad, que actúan en la significación y en la interpretación, pero que se reescriben
en cada momento en función de la interacción que se esté produciendo, ya que el self es
social, es la puesta en escena de la conducta, que existe y se manifiesta en función de lo
que ocurre en el entorno, mediatizada e influenciada por el aprendizaje que interviene en
la atribución de significado que hacemos en la construcción simbólica de la realidad.
Es la figura que emerge del fondo en términos de Gestalt, un todo poblado de contenidos
que inciden en el conocer de las experiencias y una figura que muestra una actitud y actúa
la conducta. El proceso siempre está en movimiento y su sustancia es la interrelación, la
estructura es el contenido que confiere modos de hacer.

El construccionismo social de Berger y Luckman también hace hincapié en la construcción
simbólica de la realidad, elabora un proceso en la vivencia de la experiencia partiendo de
la premisa de que el individuo es un producto social, y de que la sociedad es producto de
los individuos que la componen. Teoría que tiene su origen en el pensamiento
fenomenológico, y en el de la psicología de la vida cotidiana de Schultz, y se basa en el
conocimiento del sentido común sobre la realidad social.
Construimos la realidad sobre las interacciones simbólicas, a través de las que integramos la
realidad cotidiana, en tanto mundo subjetivo con la representatividad que adjudicamos a
la acción social, término de Max Weber donde el sentido está referido a la conducta de
otros, orientándose por estos en su desarrollo, acción en la cual intervienen procesos
reflexivos y que la incorporamos en función de la comprensión de su sentido, acción social
que es un fenómeno único e individual y que no se puede explicar mediante leyes generales.

La internalizamos como consecuencia de los procesos de socialización, primarios y
secundarios, dando origen a la dimensión subjetiva y creando una estructura social que no
está por encima o al margen de las personas, ya que estos afectan a la propia estructura, y
reaccionan a ante ella modificándola o manteniéndola, en consecuencia en la realidad
social hay una externalización de la actividad humana la cual la objetivamos en función de
lo aprendido y a través del lenguaje, elaboramos tipificaciones a través de las actividades
de los otros y con los otros, institucionalizamos rasgos de carácter y patrones de
comportamiento e internalizamos dando lugar a la experiencia subjetiva.

Hay un mundo objetivo representado por la sociedad, en donde el todo se presenta como un
organismo o totalidad independiente, externa y superpuesta a la acción de la persona,
que como elemento integrante del sistema recibe sus características y configura los
hechos sociales, que son cosas con carácter objetivo, que tienen características propias
que las definen. Los hechos sociales son externos a las personas y, siguiendo a Durkheim,
tienen un poder de coerción por el que se imponen, son realidades externas y ajenas a los
individuos concretos y crean una conciencia colectiva que está por encima de la individual.
Son los sistemas de representación del mundo, los primeros sistemas de representación
del hombre tienen un origen religioso, mágico y trascendente, y cualquier representación
que se quiera hacer la persona tiene un origen social que se impone como hecho social,
hecho que es consecuencia causal de hechos anteriores, creencias comunes, normas
implícitas, valores, etc… y procedimientos lógicos de pensamiento, decía Durkheim que
hay un conformismo lógico por encima de los individuos que da origen a un pensamiento objetivo.

La internacionalización de la experiencia traza un puente, comprende la aprehensión de lo
objetivo, del significado, entendiendo que esto es una manifestación de procesos
subjetivos de otro que se hacen subjetivos para mí, teniendo el lenguaje como
instrumento y la socialización como proceso. Es la doble dimensión de la identidad, como
construcción social legitima la definición de realidad del universo simbólico, y como
proceso social es la interiorización de la identidad a través de la socialización.
Así desde el acercamiento a la teoría psicosocial vemos como serían las interacciones
personales y los aprendizajes de aquí derivados las responsables de la aparición de rasgos
y patrones que pueden concluir en algún trastorno de la personalidad.

En esta sociedad actual del posmodernismo, hedonista y de predominio de la imagen sobre el
lenguaje, de relaciones poco comprometidas o virtuales, donde la cultura está supeditada
a la lógica del mercado, y donde impera el relativismo, la personalidad preponderante es
el narcisismo, centrado en eficacia y omnipotencia, apático con las cuestiones comunes,
el narcisismo es un tipo de personalidad cuyas motivaciones están centradas en el yo
como estrategia de supervivencia más que como fortalecimiento del yo, donde los
esfuerzos se procuran reinvertir en uno mismo y la preocupación base es la realización
individual en el contexto social. Belleza, juventud, éxito, son reivindicados como un bien a
adquirir mediante el consumo, la despenalización del deseo a dado lugar a una mayor
percepción del mismo, que no tiene porqué coincidir con una necesidad propia.

El proceso de globalización conlleva la primacía de la esfera económica sobre la cultural, los
valores no surgen de las necesidades personales, sino de los intereses del sistema
económico, y por tanto la construcción de la identidad deja de ser producto de las
interacciones humanas mediadas por el lenguaje simbólico, para convertirse en un
producto de las interacciones mercantiles mediadas por los medios de comunicación de masas.
Medios que se erigen en agentes indiscutibles de influencia social, convertidos en voz única y
que a través de su capacidad de dominio del pensamiento humano, producen un extenso
material de consumo en la sociedad. Voz única, manipulativa desde lo emocional,
irreflexiva y partidaria, que desde el control social que ejerce tiene consecuencias en el
desarrollo de una identidad crítica desde la reflexividad. El nuevo tipo de subjetividad
contemporánea es la narcisista, lejana en sí misma de cualquier proyecto basado en
ideales colectivos.



Varios teóricos del mundo de la posmodernidad (la escuela de Frankfort), denuncian el
dominio de la técnica como forma de uniformización de conciencias, es el dominio
totalitario del hombre. En su proyecto postulan una racionalidad más dialéctica, negando
y trascendiendo lo inmediato y aparente y una ética social basada en una razón
comunicativa construida sobre el diálogo. Jameson nos avisa de la pérdida de la
perspectiva histórica y la fragmentación de los vínculos sociales, y Adorno nos dice que la
"industria cultural" produce una cultura reificada, sin espontaneidad ni imaginación, con
la finalidad de lograr la integración de la persona en la sociedad para servir a la
racionalidad económica, esta cultura no es tal y no está al servicio de las personas, es la
pura racionalidad del dominio.

No cabe duda de que el ser humano es social desde su nacimiento y de que va configurando
su identidad en el proceso de socialización, todo su ciclo de vida está configurado en la
interacción social. Asimismo referirnos a lo macro social es referirnos a una sociedad
compuesta por individuos, y hablar de micro social es hablar de un individuo inmerso en
un mundo social y cultural, quien lo moldea y determina.

Estas concepciones de la psicología social nos derivan a la psicología de la personalidad, al
carácter como forma defensiva de afrontar el proceso de vida, siendo un proceso
continuo de disposición de la persona ante el mundo en el aquí y el ahora que marca el
sello, la impronta personal, eltemperamento como sustrato más biológico se refiere a
rasgos de comportamiento o patrones de reacción que son estables en el tiempo, son,
asimismo, reacciones que tienen conexión con el estado de ánimo, y por tanto están
impregnados de tono emocional y la personalidad como interacción a través de la
estructura. Es dual, por un lado es consecuencia directa de las actuaciones del carácter, y
por otro lado, es social y se va haciendo conforme van ocurriendo interrelaciones. La
personalidad va creando patrones de conducta, que son los que antepone ante cualquier
nueva relación

Cada rasgo de carácter o trastorno de personalidad tiene un grupo de defensas afín a su
estructura o patología. Estos mecanismos actúan de manera eficaz para controlar
ansiedades, vergüenza, culpa, depresión y otras emociones. Incorporados a su manera de
afrontar el mundo los mecanismos no resultan molestos para quien los usa y domina, de
ahí que hablemos de rasgos egosintónicos. Aunque en el contacto con el mundo externo
producen malestar en los demás, para la persona le sirven como control de los efectos
desagradables y no desea modificarlos.

El otro aspecto importante, tanto en rasgos como en trastornos, es la relación con los objetos
internos, la internalización de los patrones particulares de relación con el sí mismo, y del
sí mismo con los demás. A través del desarrollo las personas van incorporando
percepciones de objetos que se incorporan como tal, los rasgos del objeto externo
(progenitor) son incorporados como sustancia que pasa a formar parte de la propia persona y
de su carácter.

Todas estas incorporaciones de objeto pasan a ser parte indisoluble del sí mismo y se
expresan, y obligan, en situaciones interpersonales. Así el carácter queda determinado
por patrones específicos de afinidad interpersonal que tienen su origen en estos patrones
de relación con los objetos internos.

Los mecanismos defensivos, procesos inconscientes del yo, y que ya dijimos, resultan
efectivos para eliminar o controlar la ansiedad, son características propias del carácter, y
son utilizados para resolver conflictos entre conciencia, relaciones interpersonales,
necesidades o deseos y la realidad. Aunque pueda haber un mecanismo dominante es
bien posible que el yo utilice varios de ellos.
Con la introyección el niño incorpora a un progenitor o persona significativa
enteramente, se lo traga. Con la identificación los rasgos del objeto externo, padres, son
incorporados y pasan a ser características propias. En la proyección hay un rechazo a
partes no reconocidas de uno mismo, clásico en personas paranoicas, el retraimiento es
parte de las personas esquizoides, disociación y negación es características de las
personas histriónicas. Los obsesivo-compulsivos tienden al aislamiento. La agresión
pasiva, retroflexión, es una vuelta de lo agresivo hacia uno mismo, masoquismo.
Mecanismo del trastorno límite es la identificación proyectiva, proyección que busca la
identificación del otro. La confluencia es característica de la dependencia.

Claudio Naranjo en carácter y neurosis nos presenta la tipificación del carácter desde el
eneagrama y nos habla desde un lugar espiritual y humanista; "la concepción que aquí
ofrezco puede también ser considerada como una visión transpersonal o espiritual del
carácter y la neurosis, o, como una perspectiva existencial, en cuanto que equipara el
oscurecimiento espiritual con una pérdida de ser".

……………..La idea de Sheldon de que las tres dimensiones del temperamento humano están
íntimamente relacionadas con las estructuras corporales que derivan de las tres capas
originarias del embrión humano impactó en mi comprensión de las cosas……Gurdieff
hablaba de la ley del tres, un principio cósmico según el cual cabe distinguir una fuerza
positiva, una negativa y una neutralizadora de todos y cada uno de los fenómenos……y
Totila Albert consideraba al padre, la madre y el niño como los tres componentes del ser
humano y del cosmos…..la coherencia de la visión de Totila con los descubrimientos
científicos de Sheldon se apoya en la concepción de Totila de tres capas embrionarias
como expresión biológica de los tres principios universales:

"Ya el huevo fecundado contiene los tres componentes de una forma latente. En la capa
externa, ectodermo, de donde provienen la piel y los órganos sensoriales del sistema
nervioso que nos enlaza con el macrocosmos, y donde encontramos el principio paterno.
En la capa interna, el endodermo, lugar de desarrollo de órganos internos, nexo de unión
con la tierra, y principio materno. En el estrato intermedio, el mesodermo, la capa de
contacto con las dos anteriores, de donde procede el sistema de sustentación,( el
esqueleto), el de acción (los músculos), impulsos y circulación (corazón), y el tejido
generativo fuente de preservación de la especie, donde se encuentra el proceso filial".

"He entretejido la descripción del carácter en términos de rasgos, con sus motivos subyacentes
y la las conexiones psicodinámicas entre ellos, junto con una revisión de la concepción
tradicional, de modo que en el centro de cada carácter existen, en forma recíproca y
relación uno con otro, una motivación por deficiencia y un error cognitivo.
Debido a mi convencimiento acerca de la importancia del dominio cognitivo, he prestado
especial atención a los mecanismos de defensa, (que actúan en interdependencia en la
relación interpersonal), y al tema de la búsqueda de una formación cognitiva en la
estrategia interpersonal en sí misma. Afirmo que todo carácter entraña una particular
"ilusión metafísica": una presunción errónea con respecto al Ser, o más precisamente,
respecto a la posibilidad o "promesa" de Ser".

….la personalidad condicionada conduce a una interferencia organísmica,
….la interferencia organísmica lleva a una disminución de la experiencia de ser,
….la disminución de la experiencia de ser conduce a ilusiones, a "las pasiones", y a
perpetuar la personalidad condicionada; y así sucesivamente.

Hemos visto esta "ley del tres" que nos presenta Claudio en el trabajo de Eysenck, que cifra
tres grupos de perturbación del carácter (neurótico, psicótico y de introversión), y en los
tres tipos de gravedad para Millon, que también no habla de un triple esquema, de
conducta, percepción y cognición. El manual de diagnóstico (DSM IV), también divide en
tres grupos los diferentes trastornos de la personalidad (sujetos extraños, inmaduros y temerosos).
Los trastornos de personalidad tal como están tipificados en los manuales de diagnóstico
surgen de diferentes tradiciones. El narcisista, obsesivo-compulsivo y dependiente tienen
un origen psicoanalítico, de Millon y el modelo biológico nos queda el trastorno de
evitación, del trabajo social llega el trastorno antisocial, y con una raíz teórica en el
modelo biológico encontramos el esquizotípico.

No es fácil delimitar el punto en el que la normalidad se convierte en anormalidad, donde lo
normal se convierte en patológico, en personas con un trastorno de personalidad
podemos encontrar aspectos emocionales y cognitivos que son adecuados y un mundo
relacional que no le genera aparentemente malestar.


Bibliografía consultada:

DSM- IV-TR.(2002) Manual diagnóstico de trastornos mentales. Barcelona. Masson.
Belloch A. Sandín B. y Ramos F.(1995) Manual de psicopatología. Madrid. Mc. Graw Hil.
Delisle G. (2002). Las perturbaciones de la personalidad. Madrid. Libros del CTP
Erikson. E. (2000)El ciclo vital completado. Barcelona. Paidós Ibérica
Fromm Erich.(1996) El Corazon del hombre. México D.F. Fondo Cultura Económica.
Horta E., Requena E., Talarn A., y Jarne A.(2006) Psicopatología Clínica. Barcelona .UOC.
Jarne A. y Talarn A. (2005) Manual de psicopatología clínica. Barcelona. Fundación Barraquer
Kaplan. & Sadock.(2008) Sinopsis de psiquiatría. Barcelona. Wolters Kluver Health.
Millon, T. (1998). Trastornos de la personalidad. Más allá del DSM-IV. Barcelona: Masson
Naranjo Claudio.(2005) Carácter y Neurosis. Vitoria. Editorial La Llave D.H.
Reich Wilhelm (1976). Análisis del carácter. Buenos Aires Editorial Paidos
Lowen A. (1972) La depresión y el cuerpo. Buenos Aires. Editorial Paidos
Lowen, A. (2009) La espiritualidad del cuerpo. Buenos Aires. Editorial Paidos.
Vallejo Ruiloba J.(2006) Introducción a la psicología y la psiquiatría. Barcelona. Masson.
Yonteff Gary.(1995) Proceso y diálogo en gestalt. Santiago de Chile. Cuatro Vientos Editorial

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