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Terapia Corporal - Bioenergética y Carácter

El curso es una continuación de los dos talleres de lectura corporal que se llevan a cabo durante la formación en terapia Gestalt en el Instituto, pretende profundizar en el conocimiento de la terapia corporal contemplada desde las enseñanzas de Wilhelm Reich y de Alexander Lowen.

Formación del Carácter - De Reich a Lowen

Cuando el ser humano nace, dispone de necesidades que le permitirán sobrevivir y de un organismo que puede satisfacerlas. No existe en él otra estrategia que la búsqueda directa de lo ansiado para incorporarlo, y así permanece mientras duran sus primeros días.
El problema surge con la primera imposibilidad de satisfacción. Entonces, frente al impulso de logro, aparece una influencia exterior que niega la satisfacción. La pulsión original se encuentra imposibilitada de realizarse y con ello aparece la frustración y el consiguiente dolor.
Ahora bien, el dolor es antieconómico, con lo que el organismo busca evitarlo a toda costa. Al deseo original de algo, se ha unido ahora una aversión a buscarlo por miedo de ser nuevamente frustrado.
Las opciones a seguir en este caso son tres:
1) Renunciar al objetodeseable
2) Seguirlo buscando
3) Buscar una nueva vía
Renunciar significa de algún modo matar, hacer morir el impulso antes de nacido. Pero, como el impulso existe “per se”, no cabe otra solución que asociarle un contenido aversivo. Ese contenido aversivo, no se carga en el objeto, sino en uno mismo, en el Yo que se está formando.
El objeto externo proporciona la base para la motivación, pero el anhelo es una fuerza de la libido, y el sujeto está tratando en este caso de no sentir el deseo, no de no intentar satisfacerlo. Se constituye así una defensa antes inexistente, relacionada con la búsqueda del placer, parásito de las energías latentes.

Detalles del Curso

Dirigido a profesionales en general que desarrollen su labor en psicología, educación, trabajo social, asistencia sanitaria, y profesionales de la relación de ayuda en general, así como a alumnos actuales de la formación en Gestalt, como propio desarrollo personal y para la aplicación en su campo profesional.
De Reich, Lowen aprendió que el factor económico en lo referente a la energía sexual, influye en gran medida en la personalidad del individuo; en lo referente a cuánta energía posee la persona, y cuánta libera en la actividad sexual.
Asímismo, entendía que “la armadura muscular o las tensiones crónicas musculares sirven para mantener equilibrada esta economía, puesto que retiene de alguna manera la energía que no puede descargarse”.
“Un individuo neurótico conserva el equilibrio reteniendo su energía en las tensiones musculares y limitando su deseo sexual. El individuo sano no tiene limitación, y su energía no se encuentra aprisionada en su armadura muscular”
(La Bioenergética. Lowen, Pág. 7).
Lowen define el carácter en su libro “Bioenergética” (página 130), del siguiente modo: “Defínase el carácter como un patrón fijo de conducta, como la manera especial en que el individuo administra su búsqueda de placer. Está estructurada en el cuerpo en forma de tensiones musculares crónicas y generalmente inconscientes, que bloquean o limitan los impulsos hacia afuera”.
“El carácter es además una actitud psíquica, protegida por su sistema de negaciones, racionalizaciones y proyecciones, y polarizada hacia un ego ideal que afirme su valor”.
El término “Carácter” se emplea pues para nombrar una completa estructura neurótica. La neurosis es en último término una forma deficiente de relación entre el sujeto y la realidad, entendiendo por deficiente cualquier alteración de un nexo, que por sí mismo tiene unas características determinadas.
Podemos postular un modelo de relación “Yo – Realidad”, en el que el sujeto actúa libremente, en consonancia con todas las presencias de cualquier orden que le circundan. Si una determinada formación caracterológica se interpone en el límite “Yo – lo demás”, actuará como un filtro coloreado, que permita recibir únicamente una gama de lo real, y además seleccionará unos pocos de entre todos los posibles mecanismos de respuesta.
Curso teórico-práctico-vivencial, desarrollado en seis sábados, con una duración de 70 horas y la siguiente distribución:
  • TALLER 1.– Octubre 2.020. Carácter ESQUIZOIDE. Dirige Juan Carlos Egurzegui.
  • TALLER 2.– Noviembre 2020. Carácter ORAL. Dirige Miguel Albiñana.
  • TALLER 3.– Diciembre 2.020. Carácter MASOQUISTA . Dirige Francis Elizalde.
  • TALLER 4.– Enero 2.021. Carácter PSICOPÁTICO. Dirige Juan Carlos Egurzegui.
  • TALLER 5.– Febrero 2.021. Carácter RÍGIDO 1. Dirige Ana Berruete.
  • TALLER 6.- Marzo 2.021. Carácter rígido 2.- Dirige Ana Berruete
  • TALLER 7.– Abril de 2.021. Recopilación y cierre del Curso. Dirige Francis Elizalde.
Horario: SÁBADOS de 10 A 14,00 y de 16 A 20,30 horas.
Precio: 110 EUROS por cada encuentro.
Organización y dirección del curso:
Instituto Ananda. Pamplona
INSCRIPCIONES: INSTITUTO ANANDA
Teléfono: 948 25 15 52. E mail: info@institutoananda.es. La inscripción se realiza para el curso entero, no para cursos sueltos.

 

El grupo estará formado por un múmero de participantes de 15 a 20 personas.
El curso tiene como objetivo el desarrollo de técnicas basadas en la bioenergética, simples pero potentes. Se trata de herramientas que devuelven a la persona la fe en sí misma, desde la propia observación. La idea primordial es que el grupo aprenda a manejarse con estas herramientas. Veremos para qué estamos haciendo cada trabajo (para qué se usa, cuándo se usa, cómo se usa), cómo influye la intensidad en el ejercicio, la activación y la relajación, esto nos va a dar cercanía con las otras personas.
En el curso también veremos cuáles pueden ser los miedos como terapeuta a la hora de trabajar con el paciente.
  1. Etiología e historicidad.
  2. Estructura del carácter (Estudio Bioenergético).
  3. Lectura del Cuerpo: Ejercicios Bioenergéticos y trabajo con los segmentos.
  4. Estructura Psicológica:
    a.- Cómo se conduce cada rasgo en su necesidad de amar, de intimidad y
    acercamiento y en su esfuerzo por encontrar placer.
    b.- Ilusiones (fantasías) o metas ideales.
  5. Abordaje terapéutico:
    a.- Aspectos Generales.
    b.- Puntos clave.
    c.- Proceso terapéutico.

La Terapia Bioenergética

La Bioenergética es “el estudio de la personalidad en función de los procesos energéticos del cuerpo” (Bioenergética, Lowen. Pág. 33). Se trata de una psicoterapia integral que parte del enfoque corporal, para integrar lo físico y lo psicológico como una unidad. En ella se combina el trabajo de la mente con el cuerpo, para ayudarnos a resolver problemas emocionales y desarrollar más nuestro potencial y de esta forma poder disfrutar la vida con plenitud. El objetivo terapéutico final es la recuperación plena de la salud.
Se basa en la concepción del cuerpo y de la mente como funcionalmente idénticos y que, por tanto, lo que ocurre en la mente, refleja lo que está ocurriendo en el cuerpo, y viceversa. El conocimiento en sí mismo es un fenómeno superficial que pertenece a la esfera del ego. Hay que sentir el flujo y notar el discurrir de la excitación dentro del cuerpo.
Para conseguirlo hay que abandonar el rígido control del ego, de forma que las profundas sensaciones del cuerpo puedan llegar a la superficie. Todo esto parece más fácil de lo que es, porque ese control está ahí precisamente para evitar que eso ocurra. El neurótico no está preparado para dejar que la vida entre en funciones; le asustan enormemente las consecuencias en concreto, la vivencia de esas emociones encerradas en lo profundo de su ser que teme no podrá soportar.

Los Anillos Corporales

La bioenergética realiza una división del impulso en dos componentes:
  • El impulso agresivo, situado en la parte posterior del cuerpo.
  • El impulso tierno, situado en la parte anterior del cuerpo.
Además de esta división, realiza una división horizontal del cuerpo en siete segmentos o anillos (de forma similar a los anélidos). Cada segmento tiene una serie de músculos dominantes que facilitan su apertura o cierre y que por lo tanto facilitan o bloquean el flujo energético.
Hagamos referencia aquí al trabajo de Reich tal como la contempla Francis Elizalde en sus apuntes de formación:
Reich estudió la estructura de la coraza y la comparó a un hilo – que correspondería a nuestra estructura tubular – donde aparecen ensartados los siete segmentos:
Afecta a los músculos de los ojos, párpados, frente. La tensión se manifiesta en este anillo con inmovilidad de la frente, párpados, ojos alterados, expresión ocular de máscara.
Comprende los músculos de la barbilla y de la garganta y su extensión hacia el costado; también el músculo anular de la boca. Inhibición del llanto, falta de expresión facial, problemas con la succión, el morder.
Musculatura profunda del cuello y músculos anexos. También está relacionado el músculo de la lengua. Aparecen espasmos y tensiones que dificultan el tragar y vomitar.
Intercostales, músculos de los hombros, pectorales. Puede producirse: tensión crónica en los hombros, tracción de clavícula y dilatación crónica del tórax. Es el segmento donde se alojan el corazón y los pulmones y puede dar lugar en disfunción a problemas clínicos severos.
Abarca la zona del diafragma y los órganos bajo éste. Es llamativa la lordosis columnar que produce la tensión en este anillo. La manifestación más clara de bloqueo a este nivel es una fuerte lordosis en la parte inferior de la columna.
Localizados en los grandes músculos abdominales, la musculatura del costado y los músculos dorsales de la sacro-espinal. Son perceptibles tensiones a lo largo de todos estos músculos que se presentan tensos y vibrantes.
Comprende toda la zona pélvica, incluidos el ano y los tendones de los músculos en su cara interna. La pelvis queda desplazada de su lugar natural, proyectándose hacia adelante o hacia atrás; está asociado al funcionamiento sexual genital.
La energía circula como una pulsión que atraviesa esos anillos recorriéndolos como vibraciones que se alojan hacia adelante y atrás por movimientos plasmáticos. El rígido acorazamiento de cualquiera de los segmentos corta el flujo (ascendente y descendente) dividiendo el cuerpo en partes no integradas.
El trabajo bioenergético se centra en diluir todas las resistencias y permitir que se restablezca el normal vivir del cuerpo. A la disolución de una estructura muscular tensa se asocia la expresión del conflicto latente, afectando de paso a la retención del intelecto que ve así inútiles sus anteriores justificaciones. Se trata pues del restablecimiento de la salud integral y natural.

Los caracteres

Carácter Esquizoide

La primera forma de perturbación corporal se caracteriza por el temor a la fragmentación; la condición psicológica correspondiente es el estado Esquizoide. Esta forma caracterial viene definida por una actitud de autismo, una sensación de alienación y de aislamiento y una falta de satisfacción emocional en la vida, traducido todo ello en un sentimiento de inutilidad y vacío que hace que el sujeto evoque fantasías de exaltación y grandeza con la consiguiente huida de la realidad. Podríamos resumirlo diciendo que la persona esquizoide se aísla, existiendo una fuerte desconexión con su cuerpo.
El esquizoide se encuentra en un estado de permanente intento de emplear su energía en reunir su cuerpo para lograr darle integridad. Y ello es así porque siente miedo a fragmentarse, tiene una falta de sentido de sí mismo que conlleva una carencia del sentimiento de estar conectado o integrado. Mantiene una división básica de su personalidad producida por la exposición esencial a un rechazo materno que le conduce a una distorsión de su vida emocional.
Son personas hipersensibles, pero esa hipersensibilidad no proviene de una agudeza sensorial real -ya hemos indicado que tiene un bajo nivel de contacto con el exterior-, sino que es más bien una función de su defensa, algo que le permite aislarse, evitar el tener relaciones íntimas o sentimentales. Al mismo tiempo presenta una gran capacidad para estar solo.
Carácter Oral
El derecho a estar seguro deriva del apoyo y de la función nutriente de la madre durante los primeros años de vida. Una inseguridad básica a este nivel conduce a una estructura oral. La oralidad es resultado de la falta de contacto con una madre que suministre amor, apoyo y ternura, que son necesidades básicas para el niño. Existe pues una falta de contacto con la realidad con la que se sustenta psicológicamente, una falta de contacto con la tierra. El oral no está sobre sus pies.
Los factores que puedan ocasionar un contacto deficiente entre la madre y el niño pueden tener su origen en circunstancias externas, o en las propias características de la afectividad de la madre. Sea como sea, en el niño arraiga el sentimiento de que “no había nadie ahí para él”, y ese sentimiento crece junto con la propia sensación de inseguridad dando lugar a la sensación de pérdida y abandono. El niño intenta encubrir esta privación dirigiendo su búsqueda hacia el afecto del padre o de los hermanos, pero al no hallar allí el consuelo a su falta básica, se ve embargado por sensaciones de desilusión, frustración o amargura que van haciendo más patética la experiencia de su privación.
Así, la dependencia natural y necesaria del niño hacia la madre (dependencia de necesidad), persevera en la edad adulta. Esta perseverancia que va más allá del plazo natural está sostenida por una experiencia traumática de privación: privación de estímulos positivos, de aquellos estímulos necesarios para el crecimiento en la primera etapa de la vida.
Carácter Masoquista
Derecho natural básico del niño es el de ser independiente, este lo establece el niño defendiendo su razón y oponiéndose al progenitor. Si esta defensa y oposición son sofocadas se podrá desarrollar una estructura masoquista. Este pronunciamiento de sí mismo y de sus derechos comienza a los 18 meses, cuando aprende a decir “NO” y dura todo el tercer año. Este periodo coincide con el de entrenamiento para controlar los esfínteres, y los problemas creados por un entrenamiento forzado se asocian con la cuestión de autoafirmación y la oposición. La balanza desequilibrada entre un padre pasivo y resignado y una madre dominante y abnegada con una atención exagerada en las conductas orales y anales del niño, son un buen pilar para garantizar una estructura masoquista.
El masoquista retiene dentro, temiendo explotar si se suelta. Es una persona que padece y se queja, pero continúa siendo sumisa. Esta contención nos indica su temor a la autoafirmación. La ambivalencia entre su conducta exterior, que es sumisa, y sus sentimientos interiorizados, teñidos de rencor, negativismo y superioridad, está sostenida por un patrón muscular de retención. Ante la posibilidad atemorizante de explotar en forma violenta, se concede el permiso para manifestarse solamente a través de pequeñas quejas y lamentaciones.
Carácter Psicopático
En el origen del carácter psicopático existe una relación con un padre o una madre seductores. Esta seducción está dirigida a ganarse al niño, a que tome el partido del progenitor que seduce. A partir de ahí se forma un conflicto de doble dirección: por un lado, el niño se apega a la parte seductora, pero de ella no recibe aquello que necesita, sino los actos de seducción con los que el otro le mantiene atrapado. Por otra parte, aparece como hostil la figura del tercero, del padre o la madre no-seductores. Este doble estado de seducción-amenaza a que está expuesto, le obliga a refugiarse en una conducta controlada y sobre todo dominante.
Cuando existe una negación de la personalidad provocada por el miedo a fracasar, a caer en el desamparo o a ser manipulado, podemos hablar de una condición psicológica que corresponde a la psicopatología, caracterizada por un desplazamiento energético hacia la parte superior del cuerpo. Se trata de personas que mantienen un intenso conflicto con sus sentimientos, que no quiere ser dominado por sus sentimientos. En su intento por lograr ese control, terminan por negar sus emociones.
En el carácter psicopático, las energías, en vez de ser utilizadas para la búsqueda de placer, lo son para intentar ejercer control, poder, dominación sobre el entorno. Esta ansiedad por el control sobre su vida y su medio revela un rasgo fundamental en él: el miedo a ser manipulado; la falta de espontaneidad. Establece relaciones con los demás a través de una manipulación que puede adoptar dos formas típicas: Imposición o Rechazo.
Carácter Rígido
A partir de los 4 / 6 años. El derecho natural básico del niño que no ha sido respetado en el carácter rígido es el derecho a desear y a procurarse la satisfacción de una manera directa y explícita. Este derecho encierra un enorme factor de ego y es el último de los derechos naturales que se establecen, y está fuertemente vinculado con los sentimientos sexuales primarios del niño. El niño que forma un carácter rígido alcanza una autonomía del medio familiar en edades muy tempranas, esta autonomía hace que sea considerado responsable demasiado pronto. Tan tempranamente aparece que es común detectar en el adulto rígido tensiones de nuca y hombros que hablan precisamente de tanta responsabilidad acumulada.
El rígido mantiene la estructura derivada de esa autonomía a base de control (rigidez). Impone su voluntad por encima de los posibles procesos espontáneos de su cuerpo. Por lo demás, el carácter rígido es el más conforme con la vida, y posiblemente el que más satisfacciones extrae de ella. Es afectivo, eficaz y expansivo, y transmite esta sensación el medio que le rodea.
Tipos de rígidos:
  1. A) Histérica (mujer). B) Fálico-narcisista (varón). C) Pasivo-femenino. D) Obsesivo. E) Compulsivo. F) Mujer agresiva masculina
El sistema locomotor y el sensitivo ha madurado ampliamente, el niño dispone de mucha energía adicional… ir en pos de sus necesidades. El organismo tiene mecanismos para satisfacer la necesidad que surge. Cuando aparece el “carácter” es por la frustración de las necesidades. Esta maduración supone mayor fuerza, más plena e ir hacia el “principio de placer”. La necesidad es una gratificación amorosa vía “piel”, en todo el cuerpo. Etapa erotizada. Descarga también con el movimiento (tiene mucho movimiento).
Cada estructura de carácter encierra un conflicto porque dentro de la personalidad hay al mismo tiempo una necesidad de intimidad, de acercamiento y libre expresión, y el miedo de que estas necesidades se excluyan recíprocamente.
Simplificando y resaltando aún más el conflicto:
1.- Esquizoide: Existencia contra necesidad.
2.- Oral: Necesidad contra independencia.
3.- Psicopático: Independencia contra intimidad.
4.- Masoquista: Intimidad contra libertad.
5.- Rígidos: Libertad contra entrega al amor.