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Eneatipo 2-E2  (Orgullo)

Francisco Lezaun

Un niño rubio, meloso y sensible se acerca a su madre con sus grandes ojos a punto de derramar una lágrima.
-Mamá por favor, dame dos euros para un pobre señor que está gritando en la calle…
-Por supuesto -responde la madre- ¿Y qué está gritando ese pobre señor?
-Grita: Helados!! Dos Sabores,  dos euros!!-.
Opera en este tipo de carácter un sentido equivocado del ser, puesto que la autovaloración queda desplazada a lo que los otros ven, orbitando así alrededor de la autoimagen de la cual surge la acción y sobre la que se sustenta el sentido de la persona.
Dicha acción queda ligada a su impulso, que como veremos más adelante es un impulso seductor maquillado de calidez, amabilidad y dulzura. Es esta una seducción de tipo emocional, de la cual el E2 se siente bastante seguro ya que estos rasgos suelen estar bien aceptados socialmente. Y el E2 no perderá nunca de vista la mirada externa, la cual le procura sensación de control y contacto con el medio.
Y aunque pareciera que le sobra seguridad y asertividad , cualquier herida en su narcisismo puede hacer explotar una descarga agresiva de nuevo movida por el impulso irreflexivo, en forma de escena o drama. Esta impulsividad tiene como eje fundamental una especie de auto-enamoramiento de su propia imagen, una valoración positiva de si mismo, que tiene su origen en su mecanismo de defensa esencial, la represión de su imagen desaprobada.
En esta dinámica el orgulloso no dejará de “venderse” a si mismo que es más de lo que es. Cuanto más se desarrolla esta defensa, menos capaz es la persona de establecer vínculos profundos y más pérdida de contacto tiene con la realidad vincular en la que vive. El mecanismo disociativo o represión establece un perímetro de seguridad en la psique impidiendo que los juicios despectivos o la desvalorización externa alcancen el núcleo sensible.  Para lo cual, la seducción  y la manipulación son estrategias que permiten un cierto control sobre los factores externos en los que desenvolverse.
Cuando estas defensas son sobrepasadas, la rabia contenida puede explotar incluso con cierta desproporción. Esta desproporción está asociada con la rabia infantil por la pérdida de contacto con la propia necesidad y la insatisfacción amorosa. Lo más doloroso es que la energía para mantener esta coraza surge del núcleo energético de la persona, que deriva una gran parte de su propia energía a seguir manteniendo el mecanismo activo.
Este proceso tiene su sede en la memoria organísmica desde donde existe una compulsividad para la repetición. Pulsión de muerte para Freud o la manera que tiene el “alma” de resolver y sanar para Jung, Perls, Reich entre otros.
El hedonismo del E2 proviene de su deseo de ser amado y amar, como un sustituto del amor. La necesidad de ser amados y complacidos con tintes eróticos y tiernos lleva al E2 en una búsqueda de experiencias placenteras que llegan a ser compulsivas y nada elaboradas.
Muestran una baja tolerancia a la frustración y al tedio de la rutina diaria o disciplina prefiriendo una vida irresponsable y divertida. Esta característica les hace parecer atractivos y salvajes aunque el precio que paga es que con el paso del tiempo, no puede construir y conseguir objetivos a medio plazo ni mantener relaciones duraderas ya que todo se sacrifica a favor de esta espiral de “Carpe Diem”.
Son caracteres muy seductores, viendo la seducción como la manipulación del ambiente para conseguir un fin. Para esta seducción el E2 se ha entrenado en lo erótico y lo social. En el caso del E2 Sexual la seducción se da en este intercambio ya sea con el objeto de amor o con cualquier persona que este carácter sienta digno de ser seducido. La adulación y el erotismo juegan un papel importante en cómo llegar al propósito.
Son personas asertivas que no dudan en atravesar el espacio de intimidad ajeno, invadiéndolo si es necesario como si por derecho propio pudiesen hacerlo, ocultando esta invasión con buenas intenciones y palabras amables. Si quieren algo ,la obstinación y tozudez son rasgos nucleares también, ya que la no satisfacción del deseo supondría una ofensa, humillación o una frustración dolorosa. En este mecanismo hay una gran dificultad para ver al otro y muy frecuentemente después de seducir o invadir, suele abandonar a la otra persona por la cual ha perdido interés al conseguir lo que se buscaba.
También el mecanismo de la proflexión es habitual ya que es la manera externa de “resolver” el conflicto interno. Dar lo que me gustaría recibir. Aunque este dar no necesariamente se corresponde con lo que el otro verdaderamente necesita sino con lo que yo estoy dispuesto a dar revestido de buenas intenciones y abnegación. Este dar también es una estrategia de dominio porque no es un dar incondicional y habitualmente el “dador” hace alusiones a la inversión para capitalizar en algún momento lo dado. También la seducción como mecanismo puede actuarse con figuras temidas o en cuyas transferencias haya poder. De este modo el orgulloso se asegura un cierto control para no ser ofendido o agredido por estas personas a las que teme.
El conflicto se perpetúa en la dificultad de pedir y en el enorme riesgo que supone para este carácter mostrar su carencia o necesidad, pudiendo exponer de nuevo su lado vulnerable, algo que es intolerable cuanto mayor es el grado de narcisismo.
Pedir lo que verdaderamente se necesita, amor, cuidados, comprensión, ternura, suponen para el E2 una vuelta a la fase en la que estas necesidades no fueron satisfechas y la herida se vuelve a abrir. Este miedo impulsivo y que a veces se hace irreflexivo, difícil de definir o de ver por la defensa represora, impide que el individuo crezca vincularmente puesto que la satisfacción organísmica queda impedida, siendo sustituida por satisfacciones hedonistas superficiales o genitales. De la misma manera el E2 necesita vínculos sanos y amorosos, intimidad y relaciones en las que pueda crecer, escuchando también la parte de su comportamiento que no le gusta, no les hace bien a los otros, el daño que pueden provocar sus conductas hedonistas. Y este es uno de sus principales conflictos.
El mecanismo de defensa nuclear del E2 es la represión.
El E2 es un carácter propenso a la antiintelectualidad, despreciando a veces las reflexiones y elaboraciones de los otros y con resistencia a “pensar” las cosas. Hay algo que impide que conecte su centro intelectual con determinadas cuestiones. No es con todo tipo de pensamientos. Sólo con los que suponen una amenaza real hacia sus estrategias defensivas. La represión sirve entonces como mecanismo defensivo por el que se impide que la representación ideacional de los impulsos se vuelva consciente. “Esta eliminación selectiva, que aparta de la conciencia el aspecto cognitivo de la experiencia del deseo, implica una situación en el que la persona responde en función de sus impulsos sin reconocerlos, lo que contribuye a una actitud de irresponsabilidad y a la subsiguiente impresión de falsedad” Claudio Naranjo
“esto sólo puede conseguirse con un cierto embotamiento del intelecto, una especie de vaguedad, una pérdida de precisión o claridad que va acompañada por una desvalorización de la esfera cognitiva”. C.N. Se trata pues de un mecanismo mediante el cual se emocionaliza por exceso la experiencia para distanciar así la atención de la conciencia de la necesidad o “de la representación intelectual del instinto”.
“Al tener neocortex , los instintos biológicos humanos se transforman en pulsiones. Aunque se parezcan, las pulsiones no son como los instintos pues en ellas  se mezclan lo biológico y lo psíquico. Son manifestaciones de la energía de la vida en el organismo que están dotadas de representaciones psíquicas” Evãnia Reichert.
Según Reich el flujo de esta pulsión tiene estas fases:
1-Tensión. 2-Carga. 3-Descarga. 4-Relajación
“la coraza es un conjunto de contracciones y defensas formado para ocultar los deseos prohibidos y los impulsos destructivos. Los impulsos destructivos son reacciones humanas frente a las restricciones y frustraciones impuestas por el medio externo. Los deseos e impulsos vitales primarios son aquellos que brotan del núcleo de la vida, buscando siempre el placer y la plena expresión. La coraza está anclada en el organismo por medio de una fuerte tensión muscular crónica, mantenida por el sistema nervioso simpático. Así es como contenemos la angustia y las emociones reprimidas y esto provoca una fuerte pérdida de contacto con los deseos y necesidades personales”. Evãnia Reichert.
De esta comprensión se puede ver como la exacerbación del deseo del orgulloso proviene, no del núcleo de la pulsión, sino de una desesperada pero poco acertada necesidad de mitigar la angustia existencial a través de una satisfacción superficial pero que no produce regulación organísmica en sí. Tan sólo es un alivio pasajero.
Y el ciclo de Tensión-carga-descarga y relajación se perpetúa. La persona se convierte así, en esclava del deseo.
El miedo a no poder satisfacer el deseo es nuevamente una amenaza a este mecanismo represor que oculta la necesidad de amor y afecto, el deseo insatisfecho de reconocimiento y valoración así como la posibilidad de encontrar el descanso y la relajación organísmica.
También podemos señalar que hablar de represión de la necesidad está muy próximo a hablar de la represión de la envidia. Podemos ver el orgullo como una transformación de la envidia  mediante dos mecanismos conjuntos:
-Represión : fundamentalmente en su sed de amor. -Emocionalidad histriónica o exacerbada: La represión del sentimiento de no merecer ser amado. La infravaloración.
La expresión corporal de este eneatipo suelen ser personas de formas redondeadas, bien proporcionadas. Rasgos armónicos. Más habitual en mujeres que en hombres. Pecho hinchado, espalda y cabeza recta, erguidos y con la barbilla también en alto. No tienen un corte en el segmento diafragmático pero si hay una tensión que contiene los abdominales, como retrayendo su parte emocional del contacto verdadero. Tensión en toda la musculatura interna de los paravertebrales y desde coxis hasta las cervicales, produciendo esa sensación externa de que la persona está erguida. También las rodillas no se aflojan y suelen estar en hiperextensión pudiendo producir en estos rasgos problemas articulares, ya que el orgulloso no se arrodillará ante nadie.
Son rápidos y gráciles en sus movimientos. La seducción aprendida en la infancia está tan instalada que sólo con el trabajo de la auto-observación profunda y continuada puede llegar a ver el individuo ,como no hay casi movimientos al azar. Casi todo lo que hace tiene un propósito, una función o misión desde la mirada externa. Cuanto mayor es la exposición a la mirada externa, mayor grado de tensión y acopio de toda clase de gestos. Y también la represión sirve aquí para que la persona no pueda ver como seduce. Todo ese conjunto de su comunicación corporal que está seduciendo no con lo que dice, si no con cómo lo expresa. El lenguaje no verbal es en este caso un arma para encandilar y manipular a la otra persona. Para agradar, caer bien y conseguir lo que se espera y desea. Desde el aplauso y el reconocimiento a la no crítica o castigo dependiendo del tipo de situación. Ganarse al otro implica control y no exposición.
“Podemos considerar entonces al orgullo como una compensación ante la percepción de una falta de valor intrínseco, acompañada de un opacamiento del sentido del propio ser, que es el núcleo mismo del sentimiento propio del valor personal” (C.N.). Y como consecuencia de lo cual no se produce en este movimiento de la energía de carga- descarga, la descarga plena, con la correspondiente dificultad para alcanzarla, la cual es capaz de generar relajación e integración.
El carácter orgulloso esconde en si mismo un secreto reconocimiento del vacío que ha transformado en un dolor que lo lleva compulsivamente a un apego a las relaciones eróticas y emocionales. Es un dolor “universal” en su universo interno ya que hablamos del dolor por la conciencia perdida. Este dolor transformado en líbido ,(energía psíquica de los instintos según Freud u orgón para Reich, la energía de la vida que me atraviesa y que está en todo) es interpretado por el individuo como un sentimiento de desvalorización profundo, sentimiento que  insta a la fijación del orgullo.
Este orgullo se convierte en pasión por la suma del sentimiento orgulloso y la creencia de que somos especiales, seres superiores merecedores de amor y reconocimiento per se. Se dedica y entrega a través de esta pasión la propia energía a la sustentación de una imagen más que a la realización del ser y de la propia felicidad. La excitación emocional y la satisfacción de algunos de esos deseos permiten una relajación que no es plena.
“…una alegría que implica (por represión de la tristeza) una pérdida de realidad; un hedonismo que en la búsqueda de una satisfacción inmediata, sólo proporciona una satisfacción sustitutiva que no es lo que requiere el crecimiento. Una indisciplina compulsiva que acompaña a este hedonismo, que también impiden lograr las metas vitales que traerían consigo una satisfacción más profunda”. C.N.
La persona orgullosa raramente se realiza en la vida sin un gran amor. E2:
-Estrategia básica de ofrecer apoyo emocional, seduciendo y manipulando para satisfacer sus deseos. -Auto-elevación en su imagen. -Falsa generosidad. -Dificultad para la frustración.  -Dificultad para mantener relaciones duraderas o afectos profundos.
-Necesidad de ser el centro de atención. -La co-dependencia. Necesitar que lo necesiten. -Sentimiento de ser especial. Necesidad de serlo. Ser elegido.
-Aparentar no necesitar al otro, autosuficiencia. -Obstinación por aquellas personas que se resisten a su seducción.

 

Ternura y agresividad- J.J. Albert

Carácter y Neurosis- Claudio Naranjo

27 Personajes en busca del Ser- Claudio Naranjo

El Eneagrama del Mulá Nasrudín- David Barba

Infancia la edad sagrada- Evania Reichert

Autoconocimiento Transformador-Claudio Naranjo

Sueños y existencia- Fritz Perls

El Darse Cuenta-Jhon O. Stevens

Eneagrama- Carme Durán y Antonio Catalán.

Apuntes I-II de la formación de Gestalt  Instituto Ananda

La función del orgasmo – Wilhem Reich.

Pequeño hombrecito-Wilheim Reich

Apuntes de la formación de Desbloqueo Segmentario y Bioenergética en arraigo sexual- Valquiria Martani.

La energía en mi cuerpo- Dr. Hugo Ardiles

Eneatipo II. Francisco Lezaun, extracto de:

Vinculación Teórica entre carácter fálico-narcisista, personalidad histriónica y la tipología orgullosa del eneagrama, su expresión corporal, bloqueos, fijaciones y carencias.