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El proceso del sueño

A mediados del siglo XX se produjo el descubrimiento mas importante en cuanto a la investigación de los sueños: “el sueño rem y el ciclo del sueño”.
El trazado normal de una persona despierta consiste en la presencia constante de unas ondas de baja intensidad y elevada frecuencia (15 ciclos x segundo), son las ondas beta, conforme nos adentramos en el sueño aumenta la intensidad de las ondas y disminuye la frecuencia. Cuando cerramos los ojos desaparecen las beta y aparecen las ondas alfa, si en ese momento abrimos los ojos desaparece la configuración y vuelven a aparecer las ondas beta, pero si se continua en estado de reposo con intención de dormir la banda alfa va siendo sustituida por ondas de menos frecuencia (4/7 x segundo) y mayor intensidad, son las ondas thesta. Es un cambio que dura varios minutos, y ambos registros luchan por dominar el trazado.
Este es el estadío 1 o fase de adormecimiento, aquí transformamos conceptos en imágenes. Aunque continúe la actividad theta, hace falta que aparezcan los “husos o picos” del sueño, estos son episódicos y su aparición certifica el sueño.. Aquí aparecen las ondas delta que nos llevan al estadío 2 del sueño. Estamos todavía en el sueño superficial.
Cuando las ondas Delta están entre el 20 y 50% nos encontramos en el estadío tres del sueño. Poco a poco estas ondas se van apoderando del trazado, desapareciendo la actividad theta, y nos adentramos en el estadío 4, o sueño profundo. Transcurridos aproximadamente 90 minutos, este trazado experimenta un cambio radical.
Se produce una aceleración de la frecuencia y una disminución de la intensidad de las ondas, siendo un trazado similar al estadío 1, ondas Thesta, esta vez sin picos del sueño, y cortas explosiones de Alfa, estamos en el estadío 5 del sueño, o sueño paradójico, o sueño rem, ocupa un 20-25% del tiempo de dormir y es el momento en el que se producen los sueños.
Una vez recorridos estos estadíos el ciclo vuelve a comenzar y se repite, paso a paso, cuatro o cinco veces a lo largo de la noche. El conjunto de los estadíos 2-3 y 4 se denomina sueño no-rem, o sueño lento. Los ciclos no tienen la misma duración, estriban entre 90-120 minutos, y tampoco las fases lo tienen, de forma que el periodo rem se va prolongando a lo largo de la noche, de ciclo en ciclo, en periodos de 5-10 minutos, el mas corto, y de 20-25 minutos el de mayor duración.
Simultáneamente a estos cambios se registran dos acontecimientos importantes, por un lado, el tono muscular, la tensión fisiológica que poseen todos los músculos del organismo, disminuye progresivamente conforme nos dejamos en el sueño, hasta el sueño rem donde el tono desaparece por completo, produciéndose una atonía muscular, quedándonos paralizados.
Por otro lado, el movimiento de ojos, que en el adormecimiento se produce de forma aislada y lenta, y que también va disminuyendo hasta desaparecer completamente, reaparece en el sueño rem, en forma de movimientos rápidos y sincronizados similares a los que se producirían en la vigilia, intentamos perseguir con la vista un objeto que se desplaza rápidamente ante nuestros ojos con un movimiento cambiante.
Cuando estamos en atonía muscular, ondas theta y movimientos oculares rápidos es cuando estamos en presencia del sueño rem, y es el momento en que se producen los sueños. A nivel neurovegetativo en el sueño no-rem existe un predominio del sistema nervioso parasimpático, ralentizando las funciones fisiológicas, tensión arterial, frecuencia cardiaca, disminuyendo la respiración. En fase rem del sueño estos cambios se invierten, existiendo un predominio del sistema simpático, aumentando las constantes mencionadas.
Aunque Aserensky y Kleitman descubrieron el ciclo del sueño, fue William Dement el primero en relacionar la fase rem del sueño con el fenómeno onírico. El interés y la importancia que tiene esta conexión radica en la evidencia de que los sueños constituyen una actividad constante de la mente humana. Soñamos mucho, por un periodo nada despreciable de hora y media, aproximadamente 100 minutos cada noche, así pues, el soñar cumple una función precisa en la complejidad del funcionamiento mental.
Existen diferencias entre los primeros sueños rem de la noche y los siguientes, parece ser que los sueños se van haciendo mas complejos a lo largo de la noche. Pasamos de un primer sueño sin demasiado contenido a sueños posteriores mas ricos en personajes, sentimientos, recuerdos y argumentos conforme avanza la noche, llegando a los mas ricos en detalles en los sueños anteriores al despertar… Estos sueños son los que se recuerdan de manera espontánea.
A veces nos preguntamos qué es un sueño. Según Freud y el psicoanálisis el sueño es la vía privilegiada al inconsciente, podemos definir el sueño como un vínculo personal con el inconsciente, así los contenidos de los sueños proceden del inconsciente, de lo que no conocemos.
Todo lo que hay dentro- y que nosotros reprimimos o rechazamos – resulta que desea comunicarse con nosotros, ya que en un estado de vigilia serían censurados por un psiquismo superior. Todos estos contenidos del inconsciente son tanto positivos como negativos, fuerzas constructivas o destructivas, y aparecen en los sueños en forma de símbolos, figuras o imágenes, por eso es conveniente conocer su significado.

Gestalt y Sueños

El sueño es el mensajero existencial. Es el portador de un mensaje actual. Según Perls, el sueño tiene unidad en sí mismo, en el sueño “está todo”, tanto el mensaje como las evitaciones a la comprensión de dicho mensaje, son expresiones creativas del sí mismo. No es que el sueño tenga un sentido último, una clave para entender, cualquier fragmento, cualquier pequeño elemento es esencialmente significativo.
Un sueño es un mensaje existencial de aquella parte de la personalidad que está faltando. En el sueño se puede ver muy claramente como uno elude las cosas. Hay dos tipos de sueños, los que satisfacen deseos, en el sentido freudiano, y las pesadillas, los sueños frustradores.
En Gestalt los sueños son para integrar, no son interpretados, son un mensaje existencial y no la realización de deseos, es un mensaje que revela la vida de una persona y cómo llegar a los sentidos, para despertar y tomar el lugar que nos corresponde en la vida. Para Perls, el terapeuta no sabe mas que el paciente acerca de lo que significa el sueño. Cada parte del sueño es uno mismo. Donde se hace mas evidente la fragmentación de la personalidad es en el sueño. Si hacemos asociaciones libres al sueño, o si buscamos hechos concretos, entonces se destruye lo provechoso del sueño, o de la fantasía. Se impide la reintegración de nuestra personalidad desposeída.
La terapia gestáltica es un enfoque integrador, integramos, no analizamos no disociamos ni dividimos las cosas aun más de lo que están, buscando razones e introspecciones. En terapia Gestáltica, la expresión trabajo de sueños” se emplea para hablar, no de la codificación del mensaje del sueño, sino mas bien de su descodificación… Nosotros consideramos a los sueños como un mensaje existencial que eventualmente puede ser atendido, y, sin embargo, no buscamos alcanzar tal comprensión pensando “acerca de ello”. “Comprender o entender” se refiere a la experiencia directa de los contenidos del sueño mas que a una referencia intelectual.
Tanto en el trabajo de los sueños como en otros aspectos de la terapia Gestáltica, el camino al “darse cuenta” es permitir que la experiencia hable por sí misma, en lugar de referirse a ella: “entrar en el sueño, en lugar de traerlo a la mente”, es fundamental que el sueño no solo sea recordado, sino, traído de vuelta a la vida. Si uno es capaz de proyectarse enteramente dentro de cada pedacito de un sueño -y realmente convertirse en la cosa- entonces empieza a reasimilar, a reposeer lo que se ha enajenado, lo que se ha regalado. Mientras más se enajena uno, mas se empobrece.
A menudo la proyección aparece como algo desagradable, pero si uno se da cuenta “este es mi sueño, soy responsable de este sueño, yo pinté el cuadro, cada parte es mía”, entonces las cosas empiezan a funcionar y a juntarse, en vez de estar incompletas y fragmentadas. Tenemos que averiguar si podemos reidentificarnos con las partes alienadas, y el medio para lograr esto es desempeñar el rol de la parte que hemos alienado.
Hay en el sueño partes de alienación*, del enajenar algo, algún potencial, y para recobrarla tenemos que hacer exactamente lo opuesto a la alienación: identificarnos. Mientras más se convierte uno en esa parte, mas fácil resulta asimilar y reposeer nuevamente lo que en un comienzo se lanzó hacia afuera.
(*Alienación: Eso no es mío, ese no soy yo, eso es algo diferente, algo extraño, algo que no me pertenece.)
Cuando un soñador cuenta una historia se puede tomar simplemente como un deseo, o como una situación inconclusa o como un incidente, pero, si narramos el sueño en presente, sirviendo de espejo de nuestra existencia, inmediatamente toma un aspecto distinto. No es simplemente un suceso casual. El sueño es una reflexión condensada de nuestra existencia, y a veces dedicamos la vida entera a un sueño: un sueño de gloria, de ser útiles, de hacer el bien, de ser bandidos, o de cualquier cosa, y en la vida de muchas personas, a través de la auto-frustración, nuestros sueños se tornan en una pesadilla.
Por tanto, comenzamos por narrar el sueño en presente, como si estuviera ocurriendo en el momento, el solo cambio de palabras que implica el uso del tiempo presente, en lugar del pasado, puede ser suficiente para producir una gran diferencia en el proceso de recordar y actualizar sentimientos. La tarea de la terapia Gestáltica es reasimilar su contenido en el ego y ayudar a las personas a hacerse responsables de fuerzas no reconocidas, proyectadas allá afuera como imágenes extrañas.
Esta reasimilación puede producirse mediante la actuación de los distintos elementos de su contenido. La actuación del sueño conlleva necesariamente una experiencia creativa de interpretación llevada al movimiento, e involucra una extensión de la actividad creativa expresada en el sueño mismo, siendo esta la única forma en que se puede expandir el trabajo con sueños.
Puede ser bastante provechoso llenar los vacíos con fantasía, o concluir el sueño partiendo de donde se olvidó al despertar, logrando así que la persona se transforme en uno con su sí mismo soñando., poniéndole palabras a personajes que en el sueño solo sentían emociones no expresadas, de modo que ahora inicien un diálogo, convirtiéndose la persona en parte del sueño.
En el proceso de representar voluntariamente lo que en el sueño “sucedió”, la persona se está colocando a sí misma tras las acciones irresponsables del sueño haciéndose responsable de ellas. Está diciendo “Este sueño soy yo mismo, no es solo un sueño”, siendo así como integra a la conciencia su actividad hasta ahora inconsciente.
Relacionado con la espontaneidad, posiblemente no haya ninguna otra actividad comparable a la del soñador. Nuestra voz, postura, modo de caminar y expresión facial son mucho mas espontáneos que nuestra conducta verbal, pero podemos controlarlos fácilmente cuando queremos, sin embargo, el sueño es algo que ocurre “cuando no estamos” Los sueños más importantes son los sueños recurrentes. Freud inventó el término “repetición compulsiva”, y creyó que esta compulsión de repetir lleva a la petrificación y a la muerte.
Parece ser exactamente al revés. Si algo surge una y otra vez significa que la gestalt no se ha cerrado. Hay un problema que no ha sido completado y terminado, y por lo tanto, no puede retroceder al fondo. Así, de ser algo, es un intento de estar vivo, de encarar las cosas. Muy a menudo estos sueños repetitivos son pesadillas, en las cuales siempre se puede ver o encontrar el modo en como uno se frustra a sí mismo.
El self, o el si-mismo es el principio de integración, es la persona total, y se presenta muchas veces en sueños apareciendo en forma de símbolos, el círculo, el mandala, la cruz, al cuadrado, una plaza, estos sueños tienen que ver con el self, bien que el se esté acercando a nosotros, o nosotros a él para encontrarnos, asimismo, el retorno al hogar significa entrar dentro de uno mismo. En todo caso se trata de la conciencia de nuestro ser total, somos indivisibles, somos una totalidad, una integración completa, y como tal, en el proceso de convertirnos en seres integrados tenemos que traer a todos nuestros seres o partes interiores para que puedan transformarse, cuando todas las partes se transforman, se vuelven armoniosas y hay una integración completa.
Así no hay conflicto, éste aparece cuando unas partes no están en armonía con otras, y además no lo sabemos, solo experimentamos la sensación de conflicto. El trabajo con los sueños nos ofrece la posibilidad de comunicarnos con las partes escindidas, las mas difíciles, las que no están en contacto con nosotros. Cuando estas partes se trabajan llegamos a un todo unificado. Cuando hayamos conocido el proceso de los sueños, comprenderemos su significado y seremos capaces de integrarlo en nuestra vida normal.

Sueño y Gestalt
Formación en terapia Gestalt
Instituto Ananda. Septiembre 2.003